Las Saturnales, descubre el verdadero origen de la navidad

Las saturnales fueron las fiestas más alegres, más caóticas y más esperadas del calendario romano. Durante siete días de diciembre, Roma se paralizaba: se cerraban los tribunales, se suspendían los negocios, los esclavos cenaban con sus amos (o eran servidos por ellos), la gente se intercambiaba regalos, se encendían velas por todas partes y un ambiente de carnaval inundaba la ciudad. El poeta Catulo las llamó «el mejor de los días». Si todo esto les suena familiar, no es casualidad.

Desde la Tienda del Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA) en Alcalá de Henares, ofrecemos reproducciones artesanales de la vajilla, las lucernas y las figuras de cerámica que formaban parte de las celebraciones saturnales en la antigua Roma.

Las Saturnales romanas representadas por Thomas Couture: banquete con inversión de roles sociales en la antigua Roma

Los romanos de la decadencia, Thomas Couture (1847). Museo de Orsay, París. La imagen más célebre de las fiestas romanas.

Las Saturnales — datos clave
Qué eran
Las fiestas romanas más importantes del calendario: siete días de banquetes, intercambio de regalos, inversión de roles sociales y celebración desenfrenada en honor del dios Saturno.
Fechas
Del 17 al 23 de diciembre. Originalmente un solo día (17 de diciembre); Augusto las amplió a tres; a partir de Domiciano y Calígula se extendieron a siete días.
Origen
Institución del culto en 217 a.C. para elevar la moral tras la derrota romana en el lago Trasimeno frente a los cartagineses de Aníbal.
Dios
Saturno (Saturnus), dios de la agricultura, la siembra y la cosecha. Su templo en el Foro albergaba el aerarium (tesoro público de Roma).
Grito ritual
«Io, Saturnalia!» — equivalente a nuestro «¡Feliz Navidad!»
Fuente principal
Macrobio, Saturnalia (c. 430 d.C.) — la fuente más detallada que se conserva sobre las fiestas.

Qué eran las saturnales

Las saturnales (Saturnalia en latín) eran unas festividades romanas en honor de Saturno, dios de la agricultura y la cosecha. Se celebraban cada diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno — el momento en que las noches dejan de alargarse y los días empiezan a crecer —, y consistían en un sacrificio público en el templo de Saturno en el Foro romano, seguido de un banquete público masivo, intercambio de regalos, juegos, fiestas privadas y una relajación generalizada de las normas sociales que convertía Roma en una fiesta permanente durante siete días.

Originalmente la fiesta duraba un solo día — el 17 de diciembre. Pero su popularidad era tan enorme que fue ampliándose: Augusto la extendió a tres días, y finalmente se estabilizó en siete, del 17 al 23 de diciembre, con el último día — los sigillaria — dedicado específicamente al intercambio de regalos. Fue, sin discusión, la fiesta más esperada del año romano. Macrobio, que le dedicó toda una obra (Saturnalia, c. 430 d.C.), la describe como un período de alegría universal en el que todas las diferencias sociales se borraban temporalmente.

Saturno: el dios encadenado que se liberaba en diciembre

La figura de Saturno es una de las más intrigantes de la religión romana. Las representaciones que se conservan lo muestran con un velo y blandiendo una hoz o un cuchillo de podar — la marca de un dios agrícola. Según la mitología, Saturno había reinado sobre una Edad de Oro en la que no existían la propiedad privada, la guerra ni la esclavitud, y en la que los hombres vivían libres e iguales. Las saturnales eran, en esencia, la recreación ritual de esa Edad de Oro perdida.

Un detalle fascinante que describe Macrobio y que pocos textos en español desarrollan: la estatua de Saturno en el templo del Foro estaba atada con bandas de lana durante todo el año. Solo durante las saturnales se le desataban los pies, liberando simbólicamente al dios para que su espíritu de abundancia, igualdad e inversión social reinara durante siete días. Cuando las fiestas terminaban, Saturno volvía a ser encadenado y el orden social se restauraba. Era una válvula de escape controlada: el caos tenía fecha de caducidad.

El templo de Saturno en el Foro romano, uno de los más antiguos de la ciudad, no solo servía como centro de culto sino que albergaba el aerarium, el tesoro público de Roma. Saturno era, simbólicamente, el guardián de la riqueza del Estado — lo que tiene sentido para un dios de la agricultura en una sociedad cuya riqueza procedía de la tierra.

Cómo se celebraban las saturnales

Las saturnales comenzaban el 17 de diciembre con un sacrificio oficial en el templo de Saturno, al que seguía un banquete público (convivium publicum) abierto a todos los ciudadanos. A partir de ahí, la fiesta se trasladaba a las casas privadas, las calles y los espacios públicos durante los siguientes días.

Las costumbres principales eran:

Intercambio de regalos: los romanos se regalaban velas de cera (cerei), figuritas de terracota (sigillaria), dados, tableros de juego, peines, cuchillos, copas, comida y monedas. Los regalos debían ser modestos y a menudo iban acompañados de versos humorísticos. Marcial dedicó un libro entero de sus Epigramas (el XIV) a describir regalos saturnalicios.

Velas y lucernas: las saturnales se celebraban a la luz de velas y antorchas, simbolizando el renacimiento de la luz tras el solsticio de invierno — el momento en que el Sol «renace» y los días vuelven a alargarse. Las lucernas romanas iluminaban los banquetes, los templos y las calles durante los siete días de fiesta.

Vestimenta informal: los romanos abandonaban la toga (la prenda formal obligatoria para los ciudadanos) y vestían la synthesis, una túnica colorida e informal equivalente a ponerse el pijama para una fiesta. También llevaban el pilleus, el gorro de liberto que simbolizaba la libertad — y que amos y esclavos portaban por igual.

Juegos y apuestas: durante las saturnales estaban permitidos los juegos de azar, normalmente prohibidos por la ley romana. Se jugaba a los dados, a los tabernácula (un juego de tablero) y a todo tipo de apuestas. El ambiente de carnaval era total.

El grito ritual: «Io, Saturnalia!» — gritado con alegría por las calles, era el saludo de las fiestas. El equivalente exacto a nuestro «¡Feliz Navidad!».

Los sigillaria: el día de los regalos

El último día de las saturnales se llamaba sigillaria y estaba dedicado específicamente al intercambio de regalos. El nombre viene de sigilla (figuritas pequeñas), porque el regalo más típico eran pequeñas figuras de terracota, cerámica o cera que representaban personajes, animales o divinidades.

Los sigillaria eran las figuritas que los adultos regalaban a los niños y que los amigos se intercambiaban entre sí. Eran baratas, abundantes y se vendían en puestos callejeros improvisados cerca del Foro. Es el antecedente directo de la tradición de intercambiar regalos en Navidad — con la diferencia de que los romanos lo hacían con figuritas de barro, no con dispositivos electrónicos.

Las reproducciones de cerámica romana que fabricamos en la tienda del MARPA — figuras de vestales, divinidades y personajes históricos — son herederas directas de aquellos sigillaria: figuras artesanales de terracota creadas para regalar, coleccionar y celebrar.

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El banquete saturnalicio

El banquete era el centro de las saturnales. El primer día se celebraba un convivium publicum (banquete público) costeado por el Estado, abierto a todos. Los días siguientes, cada familia organizaba sus propias cenas en casa.

Los romanos comían reclinados en triclinios, servidos en vajilla de terra sigillata — la cerámica roja de lujo que decoraba las mesas de las familias pudientes — e iluminados por decenas de lucernas de aceite. El menú incluía cerdo (el animal asociado a Saturno), cordero, aves, pescado, frutas, frutos secos, dulces de miel y enormes cantidades de vino — que, como recuerda Macrobio, era lo que realmente hacía funcionar la fiesta.

La mayoría de los animales se sacrificaban en esta época porque era más eficiente que alimentarlos durante el invierno. La cerveza y el vino fermentados durante la cosecha estaban finalmente listos para beber. Era, literalmente, el único momento del año en que había carne fresca y bebida abundante al mismo tiempo.

La inversión social: esclavos y amos cambian de rol

El aspecto más llamativo de las saturnales era la inversión de roles sociales. Durante los siete días de fiesta, las jerarquías habituales se invertían: los esclavos podían sentarse a la mesa con sus amos, ser servidos por ellos, hablar con libertad, emborracharse en público e incluso increpar a quienes normalmente les mandaban. Los amos llevaban el pilleus (gorro de liberto) y servían la comida a sus esclavos.

Se elegía un rex Saturnalicius o Saturnalicius princeps — el «rey de las Saturnales» — entre los miembros más humildes de la casa. Este rey del carnaval tenía autoridad para dar órdenes absurdas a todos los presentes: cantar desnudo, llevar a una persona a cuestas, beber agua salada o besarse unos a otros. Las órdenes debían cumplirse sin rechistar.

La inversión social de las saturnales no era una revolución sino una válvula de escape. El paper académico de Javier Carrera Martínez publicado en Atenea (Scielo, 2021) analiza las saturnales como la oposición ritual entre Cosmos (el orden dominante) y Caos (la libertad temporal), con el triunfo simbólico garantizado del orden al final de la fiesta. Bajtin las comparó con el Carnaval medieval por la misma razón: la transgresión temporal refuerza el sistema que supuestamente subvierte.

El filósofo Séneca describe en sus Cartas a Lucilio (XVIII, 1-2) cómo intentaba mantenerse al margen del bullicio saturnalicio: «Toda Roma ha perdido la cabeza. Se oyen por todas partes los ecos de las fiestas». Pero ni siquiera él podía evitarlo del todo.

La conexión entre las saturnales y la Navidad no es una teoría conspiranoica ni un secreto: es un proceso histórico bien documentado.

La Navidad se fijó el 25 de diciembre en el siglo IV d.C. — no porque nadie supiera cuándo nació Jesús (las fuentes no lo registran), sino porque esa fecha coincidía con dos celebraciones romanas enormemente populares: las saturnales (17-23 de diciembre) y el nacimiento del Sol Invictus (25 de diciembre), la fiesta del dios solar instituida por el emperador Aureliano en 274 d.C.

Cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio con Teodosio I (380 d.C.), la Iglesia no intentó abolir las saturnales — eran demasiado populares. En su lugar, las cristianizó: superpuso la celebración del nacimiento de Cristo sobre fechas que ya poseían un significado festivo profundamente arraigado. Fue una estrategia deliberada de asimilación cultural.

Las tradiciones que consideramos «navideñas» tienen precedentes directos en las saturnales:

Saturnales vs Navidad: tabla comparativa

Tradición navideñaPrecedente en las saturnales
Intercambio de regalosLos romanos se regalaban sigillaria (figuritas), velas, dados, comida y monedas. Marcial dedicó todo el libro XIV de sus Epigramas a regalos saturnalicios.
Cena familiarEl convivium (banquete) era el centro de las saturnales. Familias enteras cenaban juntas con menú de cerdo, cordero y dulces de miel.
Velas y lucesLos cerei (velas de cera) y las lucernas iluminaban Roma durante siete días. Simbolizaban el renacimiento del sol tras el solsticio.
Decoración con vegetaciónLos romanos decoraban las casas con ramas de laurel y hiedra durante las saturnales.
Villancicos / cancionesLos romanos cantaban en las calles durante las fiestas. «Io, Saturnalia!» se gritaba como saludo festivo.
Espíritu de generosidadLas saturnales eran la fiesta de la igualdad: se boraban temporalmente las diferencias sociales y se esperaba generosidad de todos.
Fecha: 25 de diciembreEl nacimiento del Sol Invictus se celebraba el 25 de diciembre (Aureliano, 274 d.C.). La Iglesia fijó ahí la Navidad en el siglo IV.
Vacaciones y descansoSe cerraban los tribunales, se suspendían los negocios y las escuelas. Siete días de fiesta oficial.

Las últimas saturnales: una historia de Complutum

¿Cómo se vivían las saturnales en una ciudad romana de Hispania? Jaime Cenalmor — historiador, recreador romano de la Asociación Ab Urbe Condita y uno de los fundadores de esta tienda — ha escrito Las últimas saturnales, un relato de ficción histórica ambientado en Complutum (la actual Alcalá de Henares) durante las últimas saturnales que se celebraron antes de la prohibición de los cultos paganos por Teodosio I.

El relato recrea con rigor histórico el ambiente de las fiestas — los banquetes, la inversión de roles, los regalos, las lucernas encendidas — en la ciudad romana cuyos restos arqueológicos se conservan a pocos metros de nuestra tienda. Puedes descargar el relato comentado en PDF o leerlo completo en nuestro blog.

Preguntas frecuentes sobre las saturnales

¿Qué eran las saturnales romanas?

Las saturnales (Saturnalia en latín) eran las festividades romanas más importantes del calendario, celebradas en honor del dios Saturno entre el 17 y el 23 de diciembre. Consistían en un sacrificio público en el templo de Saturno, un banquete masivo, intercambio de regalos, juegos de azar (normalmente prohibidos), inversión de roles sociales (esclavos y amos cambiaban de papel) y celebración generalizada. El poeta Catulo las llamó «el mejor de los días».

¿Qué significa «Io, Saturnalia»?

«Io, Saturnalia!» era el grito ritual de las saturnales — el saludo que los romanos se lanzaban por las calles durante las fiestas. «Io» es una exclamación latina de alegría (equivalente a «¡hurra!» o «¡viva!»). Es el equivalente directo de nuestro «¡Feliz Navidad!». Se gritaba con entusiasmo y repetidamente durante los siete días de celebración.

¿Cuál es la relación entre las saturnales y la Navidad?

La Navidad se fijó el 25 de diciembre en el siglo IV d.C. no por conocerse la fecha de nacimiento de Jesús (las fuentes no la registran), sino porque coincidía con las saturnales (17-23 de diciembre) y el nacimiento del Sol Invictus (25 de diciembre). Cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio, la Iglesia no abolió las saturnales — las cristianizó superponiendo la celebración del nacimiento de Cristo. El intercambio de regalos, las cenas familiares, las velas, la decoración vegetal y el espíritu de generosidad tienen precedentes directos en las saturnales romanas.

¿Qué regalos se intercambiaban en las saturnales?

Los regalos saturnalicios debían ser modestos. Los más habituales eran: sigillaria (figuritas de terracota), cerei (velas de cera), dados y juegos de mesa, peines, cuchillos, copas de cerámica, comida (frutos secos, dulces de miel) y pequeñas cantidades de dinero. A menudo iban acompañados de versos humorísticos. El poeta Marcial dedicó todo el libro XIV de sus Epigramas a describir estos regalos.

¿Qué son los sigillaria?

Los sigillaria eran pequeñas figuras de terracota, cerámica o cera que se regalaban durante el último día de las saturnales, que también se llamaba «sigillaria» por esta costumbre. Representaban personajes, animales o divinidades y se vendían en puestos callejeros cerca del Foro romano. Son el antecedente directo de los regalos navideños: figuras baratas, abundantes y festivas que adultos y niños intercambiaban como símbolo de celebración.

¿Quién era Saturno para los romanos?

Saturno (Saturnus) era el dios romano de la agricultura, la siembra y la cosecha. En la mitología romana, había reinado sobre una Edad de Oro en la que no existían la propiedad, la guerra ni la esclavitud. Su templo en el Foro romano albergaba el aerarium (tesoro público de Roma). Su estatua estaba atada con bandas de lana todo el año y solo se le liberaba durante las saturnales, simbolizando el retorno temporal de la Edad de Oro.

¿Los esclavos eran libres durante las saturnales?

No eran literalmente libres, pero durante las saturnales se producía una inversión simbólica de roles: los esclavos podían sentarse a la mesa con sus amos, ser servidos por ellos, hablar con libertad, emborracharse en público e incluso increpar a sus señores. Los amos llevaban el pilleus (gorro de liberto) y servían la comida. Se elegía un «rey de las Saturnales» entre los más humildes. Era una válvula de escape temporal, no una liberación real — al terminar la fiesta, todo volvía a la normalidad.

¿Cuántos días duraban las saturnales?

La duración cambió a lo largo de la historia. Originalmente era un solo día (17 de diciembre). Augusto la amplió a tres días. A partir de Calígula y Domiciano se extendieron a siete días, del 17 al 23 de diciembre. Con el emperador Domiciano los siete días se convirtieron en fiesta oficial con cierre de tribunales y suspensión de negocios.

¿Qué es el Sol Invictus y qué relación tiene con la Navidad?

El Sol Invictus («Sol Invencible») era un culto solar instituido por el emperador Aureliano en 274 d.C. Su fiesta principal, el Dies Natalis Solis Invicti (Nacimiento del Sol Invencible), se celebraba el 25 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno. Cuando la Iglesia cristiana fijó la fecha de la Navidad en el siglo IV, eligió el 25 de diciembre precisamente para sustituir esta celebración pagana: el nacimiento de Cristo como «luz del mundo» reemplazando al nacimiento del sol.

¿Quién fue Macrobio y qué escribió sobre las saturnales?

Macrobio (Macrobius Ambrosius Theodosius) fue un escritor romano del siglo V d.C. que escribió la obra Saturnalia (c. 430 d.C.), la fuente más detallada que se conserva sobre las fiestas saturnales. Es un diálogo en siete libros ambientado durante las saturnales en el que un grupo de intelectuales romanos conversa sobre religión, historia, filosofía y literatura. Además de describir las costumbres de la fiesta, Macrobio incluye información sobre Virgilio, la cocina romana y las tradiciones religiosas.

En resumen

Las saturnales fueron las fiestas más populares y alegres de la antigua Roma: siete días de diciembre (del 17 al 23) dedicados a Saturno, el dios de la agricultura, en los que se celebraban banquetes públicos y privados, se intercambiaban regalos (sigillaria, velas, dados, comida), se invertían los roles sociales (esclavos y amos cambiaban de papel), se encendían velas y lucernas simbolizando el renacimiento del sol tras el solsticio de invierno, y se gritaba «Io, Saturnalia!» por las calles. Cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio, la Iglesia no abolió estas fiestas sino que las cristianizó, fijando la Navidad el 25 de diciembre — la fecha del nacimiento del Sol Invictus — y absorbiendo las tradiciones saturnalicias: el intercambio de regalos, las cenas familiares, las luces, la decoración vegetal y el espíritu de generosidad que hoy asociamos a la Navidad.

Última actualización: mayo 2026

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8 comentarios

  1. Hola, buenos días. Me gustaría saber el autor del artículo, me parece interesante; o, al menos, las fuentes.
    Muchas gracias.

    • Buenas tardes, los autores somos los responsables del blog, pero si te interesa la religión y los ritos de la roma o la antigüedad clásica tienes cientos de fuentes para consultar en internet y una bibliografía muy amplia tanto de autores clásicos como de historiadores modernos.

  2. pilar obesso blazquez

    El artículo está genial, pero efectivamente se echa en falta las citas bibliográficas (en este y en otros artículos publicados en la web)

    • Muchas gracias por leernos y por el comentario, tomamos nota de tu observación para incluir bibliografía en nuestros próximos artículos. Gracias de nuevo y ¡feliz Saturnalia!

  3. Felipe G. Nájera

    Hola felices Saturnales, muy agradable lectura ligera, didáctica e interesante, lo que nos permite cultivarnos de forma sencilla. Gracias

  4. Muy bueno el articulo claro y sin mucho rodeo.. felicidades y felices Saturnales!

  5. Me parece genial las saturnalias.deberian incorporarse al calendario en esas fechas del 17 al 23 y hacerse hueco como la cristiana.me refiero ,oficializarla. Respetando a los demas rituales y fiestas …creo que las Saturnales son legitimas también y si cabe más antiguas. Las escusas tanto de unas u otras religiones son aceptadables.pero las Saturnales son como la tierra misma y al final es en el hombre donde recae la justia y el reparto.la bondad y el sentido común …de ahi el personaje de Jesus. Pero como en todo , los parabolanos asumieron que su existencia degradaba la condicion y palabra de Dios. Una fé que que marcó hasta nuestros días .siempre desafiante. Que fueran unos barbaros los romanos ,es parte legendaria de su existencia.de cierta forma aceptada.pero contribuyeron en su medida a rituales paganos y llenos de fuerza en la naturaleza .asi como el virtuosismo de su convivenvia con la misma… Los cristianos asumieron esa barbarie pagana y ancestral de un mundo animal controvertido lejos del contesto civilizado. Tanto de un lado como de otro no existian valores y proteccion natural cercano al su mundo salvaje… Y asi lo salvaje es sumamente orientativo …sucesos hasta nuestros dias .donde la carne y la fiesta se confunden con lo espiritual…unos comen y beben satisfaciendo sin orden y juicio y otros comen y beben consagrados ricamente en sus hogares.Creo que nuestro antepasados iban buscando en ese cambio de luz un lugar en sus formas de vida sin saberlo.. Propiciando la comunicacion y la alegria de vivir.olvidarse de las dificultades y llenar los vacios de tantas horas en soledad y oscuridad .asi como la magia de su entorno incomprendida que les rodeaba y a la que respetaban por encima de todas las cosas. Qué fiesta más transversal.más rica para hacer amig@s.

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