La fuente de la salud, ¿el santuario más antiguo de Alcalá?. Excursión a los yacimientos arqueológicos del Henares. Parte I.

La fuente de la salud, ¿el santuario más antiguo de Alcalá? Excursión a los yacimientos arqueológicos del Henares.  Parte I.

Recorrer Alcalá es siempre viajar por la historia de España, y si el viajero se aventura a salir de los itinerarios clásicos de la Alcalá medieval y renacentista, encontrara lugares y parajes extraordinarios que le harán retroceder en la historia miles de años y descubrir los orígenes de la cuna de Cervantes.

El pasado lunes, recorrimos algunos de esos lugares y os lo iremos contando en una serie de post del que este, referido a la llamada fuente de la salud, es la primera entrega.

La fuente de la salud, el santuario olvidado

Nuestra primera parada fue en la rivera del río Henares, para vergüenza de ciudadanos y autoridades “competentes”, nos encontramos, completamente abandonado, cubierto de maleza, sin señalización de ningún tipo y rodeados de restos de basura, compresas  y condones, el que quizás sea, uno de los lugares sacros más antiguos e importantes del valle del henares.

El lugar, (que se obvia incluso en la página web oficial del ayuntamiento de Alcalá, no sabemos si por desconocimiento, o por que se pretende ignorarla por completo hasta que desaparezca entre maleza, porquería y olvido), se encuentra en realidad a muy pocos metros de la otra fuente Romana documentada, la del juncal, situada en el extremo occidental del yacimiento de Complutum en las instalaciones del TEAR.

Localización fuente de la salud junto al rio Henares

Localización fuente de la salud junto al rio Henares

El más occidental, teniendo en cuenta que la fuente estaba al lado de puerta oeste de la ciudad romana, de la que partía la calle principal de la ciudad en sentido este/oeste, el Decumano Maximo. Esta calle o avenida principal, coincidía a su vez con la vía romana que, procedente de Mérida y Toledo, llegaba hasta Zaragoza.

Esta puerta era también, por esos meandros, esas caprichosas curvas que va creando el río,  la parte de la ciudad más cercana al Henares, por lo que al salir de esta puerta en dirección este, el ciudadano o visitante de Cumplutum, pasaría a unos pocos metros del río, y de nuestra fuente de la salud.

Situación de la fuente de la salud

La fuente de la salud y su ubicación en relación al antiguo oppida Carpetano, al campamento legionario, la primitiva Complutum tardo republicana y la Complutum Imperial.

Pese a su cercanía al yacimiento arqueológico, el acceso a la fuente es dificultoso. Aunque se puede llegar caminando desde el camino del Juncal como prolongación al recorrido del yacimiento, la construcción y posterior ampliación de la carretera M-300, crea una barrera casi psicológica (y practica, puesto que ni siquiera se ha tenido la decencia de señalizar unos tristes pasos de cebra,  con lo que uno tiene que cruzar jugándose el pellejo)  que aísla lo que sin duda debió de ser uno de los lugares más emblemáticos, populares y reconocibles de esta parte del curso del Henares, desde los Carpetanos hasta el triunfo del cristianismo.

Hacia la fuente de la salud

Unos metros a la derecha de este puente encontraremos el acceso a la fuente de la salud

Escalones de acceso a la Fuente de la salud

Por estos escalones de piedra accederemos a la fuente

Fuente de la salud

Casi oculta por la vegetación, finalmente nos encontramos con la fuente

¿Qué podemos encontrarnos actualmente?

Pese su abandono y la basura, cuando uno avanza desde la rotonda, llamada actualmente plaza de Teodosio, pasa junto al moderno puente, y desciende los antiguos escalones que bajan a la ribera del río y a la fuente, uno se encuentra un lugar de insólita belleza.

Entre la tupida vegetación y el discurrir tranquilo del río, cerrando los ojos y escuchando el sonido del agua que milagrosamente aun mana de la fuente, uno casi puede imaginar el manantial primigenio que los antiguos carpetanos y luego los romanos tomaron como el hogar de los dioses o dios del río.

La Fuente de la salud

Panorámica del entorno actual de la fuente

La fuente actual que podemos contemplar es el resultado de una restauración realizada a finales del siglo XIX y es, como se puede comprobar en la fotografía, muy sencilla. Un muro de ladrillo apoyado en el talud que la mantiene fuera de la vista de cualquier paseante ocasional, en el que destacan dos pilares de sillería de tres partes cada uno que sostiene un arquitrabe también de piedra.

Estado actual de la fuente de la sald

Estado actual de la fuente

Estos elementos, probablemente de origen romano, enmarcan una zona central, también de ladrillo, en el que, de la parte inferior surge el caño de agua que vierte sobre una obra de piedra, ahora casi totalmente oculta por la vegetación.

Caño de la fuente de la salud

Casi como un milagro, el manantial aun vierte sus aguas al Henares

Sobre el caño se alza una lápida de piedra con una inscripción muy desgastada por la acción de los elementos, sobre todo en su parte superior. La primera línea parece contener las palabras RESTAURADA EN. En la segunda línea, la fecha de dicha restauración ¿1888? ¿1898? Y bajo ella otra línea de texto, esta si, completamente ilegible.

Placa de la fuente de la salud

La inscripción de la fuente

Pero lo más interesante de la placa y a la vez más legible, es el texto de la parte inferior en el que se puede leer la siguiente frase latina:

SACRUM NUMINIS PRO SALUTE ET PRO VICTORIA CAESARIS

“Al sagrado Numen por la salud y la victoria de César”

Son estas líneas las que nos hablan desde el pasado del verdadero origen de la fuente y hace volar nuestra imaginación llevándonos a la rivera de rio hace miles de años.

La historia de la fuente de la salud.

Aunque la fuente fue siempre bien conocida y siguió estando en uso por los Alcalaínos hasta mediados del siglo pasado,  hoy pocos vecinos recuerdan nada de ella, y como esa fuente, como su nombre indica, tenía fama de verter al Henares un agua milagrosa y sanadora, de ahí su nombre actual, por lo que la fuente era un constante peregrinar de vecinos que llenaban sus cantaros y botellas, como sus antepasados harían mil años antes. Probablemente se aprovechara también pare el abrevadero de ganado y el regadío de la huertas que no hace tanto tiempo cubrían toda la zona.

Pero son unas fuertes lluvias, allá  por los años 1855 y 1856, que ocasionaron una serie de fuertes crecidas del Henares mediante las cuales, los dioses de los ríos desvelaban sus secretos largo tiempo ocultos.

O así nos lo narra uno de los principales cronistas de la historia de Alcalá de Henares Esteban Azaña, miembro de una de las familias más ilustres e ilustradas de la ciudad, terrateniente, intelectual, alcalde, historiador y padre de Manuel Azaña, último presidente de la II república.

Portada de Historia de Alcalá de Henares, antigua Computo de Esteban Azaña Catarinéu

Portada de “Historia de Alcalá de Henares, antigua Computo” de Esteban Azaña Catarinéu

En su “Historia de Alcalá de Henares, antigua Compluto”, publicadas en dos volúmenes en 1882 y 1883 podemos leer:

En los años de 1855 y 1856 que fueron muy lluviosos hubo unas grandes avenidas por el río Henares, que hicieron muchos destrozos de árboles y terrenos en toda la ribera; y en el sitio que dicen Fuente de la Salud, por existir allí una de muy buena agua, que vierte en el río a tres o cuatro pasos, se llevaron parte del terreno y descubrieron unos cimientos y piedras entre las cuales había una que por sus dimensiones y por unas letras que se veían en un lado llamó la atención de todos la que la vieron. Esta piedra tenía siete pies (El pie castellano, también conocido como pie de Burgos, es una unidad de longitud tradicional, algo más pequeña que el pie romano (1 pie = 0,2957 m), midiendo 0,278635 metros) de longitud (1,946 metros de alto), dos y medio de latitud (Un ancho de 0,695 cm) y uno y medio de grueso (0,417 cm): su forma la de un pilar, toda de una pieza de color blanco tobizo (blanco asalmonado), con sus labores o molduras bien ejecutadas, figurando basa, neto, caña (¿fuste?) y capitel, y una abertura de medio pié de longitud (0,140 cm) por encima del neto, en medio de un florón de hojas de acanto o cosa parecida, por un lado, la cual correspondía a un hueco del otro opuesto, y sobre la abertura (La abertura atravesaba el ara de lado a lado ¿una abertura para el agua?) una inscripción latina en letras romanas de las dimensiones de dos pulgadas y media de altura (la pulgada castellana = 23,22 mm es decir. Casi 6 cm de alto) en la que decía: SACRUM NUMINIS PRO SALUTE ET PRO VICTORIA CAESARIS. La opinión de los sujetos (se refiere a la descripción que hicieron Ruperto Carro y José Demetrio Calleja) que la inspeccionaron, midieron y diseñaron, fue la de que aquella piedra, indudablemente de la época romana, debió hallarse al frente del murallón o parapeto cuyos cimientos tenían a la vista, y que aún existen en parte en dicho sitio, sirviendo de pilar encauzador de las aguas contenidas en el depósito que al efecto había detrás de esta obra, que según sus dimensiones sería muy grande como todas las de los romanos. Algún tiempo después fue extraído en trozos para las obras del ferrocarril de Madrid a Zaragoza por los contratistas de acarreo de materiales”.

Y del altar y su inscripción nunca más se supo. ¿Destruido como dicen para material para el ferrocarril?  ¿o expoliado? Nosotros preferimos decantarnos por la segunda opción, al menos para que esa pieza no fuera destruida y este adornando alguna casa solariega de Alcalá, de la que sus dueños, o así lo esperamos, aprecien su valor simbólico e histórico.

Lo que queda claro de la descripción del hallazgo que hace Don Esteban es que se trataban de restos monumentales de origen romano de carácter sacro.

En busca de los orígenes de la fuente

Destruido el yacimiento, como nos narra Azaña, para extraer material de construcción, y sin haberse hecho tras la reforma de finales del XIX ninguna actuación ni investigación sobre ella, solo nos queda la referencia a la inscripción para intentar bucear más profundamente en la historia de la fuente. Aun así podemos llegar a algunas conclusiones interesantes.

El carácter sagrado de la fuente de la salud

La inscripción estaba en un altar o ara votiva dedicada a los Numenes. Numen (en plural numina) es un sustantivo neutro abstracto derivado del latín nuo, -ere (Verbo: “hacer una señal con la cabeza”). Se refiere a las deidades romanas, y a sus deseos, su voluntad, su poder.

En el momento de la fundación de Roma, los dioses eran numina, manifestaciones divinas, sin rostro y forma, pero no por ello menos poderosas. La idea de dioses con forma antropomorfa surgió con posterioridad a consecuencia de la influencia de etruscos y griegos, cuyas deidades tenían forma humana.

El concepto de numen continuó existiendo, estando relacionado con cualquier manifestación de lo divino. Para los romanos, todo en la naturaleza contenía numina. Los Numina manifiestan lo divino que tiene todo fenómeno natural, que los piadosos romanos trataban de interpretar constantemente. Esto explica la gran atención que prestaban a los portentos que ocurrían en cualquier aspecto de su vida diaria.

Hay que tener en cuenta que los romanos a su paso por otras tierras adoptaban sin problemas y como parte consustancial de los procesos de “romanización” de las poblaciones autóctonas, los dioses y lugares de culto de esas tierras, por lo que no es nada descabellado pensar que el santuario y el altar se levantaran sobre uno carpetano mucho más antiguo. Concretamente un santuario a Airón, una deidad del panteón Carpetano de herencia Celtibera asociada las fuentes y surgencias de aguas y cuya antigüedad probablemente se remonte al neolítico (entre 6.000 y 3.000 años a. C.).

Airón fue un dios indígena que estaba arraigado en Hispania antes de que los romanos emprendieran su conquista. Este dios, cuyo culto fue respetado por los romanos, se relaciona con aguas profundas (ubicadas en pozos y lagunas) y también con simas, por lo tanto hay una relación directa entre Airón y el inframundo.

Como dios del inframundo, Airón ofrece un doble aspecto, positivo y negativo. En su aspecto positivo Airón es el dios de la vida, pues del inframundo emerge el agua (fuente de vida) y la vegetación. En su vertiente negativa, Airón se nos manifiesta como el dios de la muerte, pues el inframundo era el lugar a donde se consideraba –en las religiones precristianas- que iban a parar las almas de los muertos, tanto los que habían llevado una vida ejemplar como los que habían cometido los más graves delitos aunque, una vez en el inframundo, allí cada cual recibía un trato diferente según hubieran sido sus obras en esta vida. El pozo de agua inagotable o la laguna insondable en realidad son una metáfora que significa el canal que comunica el inframundo –o mundo de los muertos de donde no se puede salir- con la tierra habitada por los hombres y con el cielo donde se suponía que moraban los dioses. ​

Los topónimos conocidos como “Pozo Airón” (de los que hay 102 en España y 5 en la comunidad de Madrid), ya se refieran a pozos, lagunas, simas, cascadas, ríos, fuentes o parajes, tienen una relación directa con este dios.

Buscando el cuándo y el porqué

La inscripción latina, aunque ya no podamos basarnos en su tipografía, al estilo de su escritura para su datación más exacta, también nos da algunas pistas que nos permiten acercarnos a la fecha de la fundación del santuario romano o al menos de la colocación del ara. Esta es por supuesto su mención a César (CAESARIS).

Cayo Julio César paso en varios momentos clave de su vida por España, con la que guardo una especial vinculación, la primera como cuestor de la Hispania Ulterior en el 69 a.C. la segunda vez, como propretor, donde capitaneó una breve y exitosa campaña contra los lusitanos ostentando su primer mando militar independiente. La tercera vez fue ya en el contexto de la guerra civil desatada tras el famoso paso del Rubicón. Tras derrotar a sus enemigos en Ilerda (Lérida) tuvo que regresar una cuarta y última vez para enfrentarse a los hijos de Pompeyo a los que derroto en la famosa batalla de Munda (probablemente la actual Montilla cordobesa) un 17 de marzo del año 45 a.C.

¿Y como sabemos que el César al que se refiere la inscripción es Cayo Julio César y no ninguno de los emperadores que le siguieron que ostentaban el titulo de César? Precisamente por eso, porque César, en los mandatarios que siguieron a este, es un “titulo” y no un “cognomen” y viene siempre acompañado de sus nombres y otros títulos apodos y distinciones. Por ejemplo Trajano, el primer emperador provincial y natural de Hispalis (Sevilla) aparece en epigrafía como IMP CAESARI DIVI NERVAE F NERVAE  TRAIANO AVG GERM DACICO PONTIF MAXIMO TRIB POT XVII IMP VI COS VI P P, y no como, más sencillamente, César.

Es en el contexto de la última campaña de César en España que mencionábamos anteriormente donde situamos la colocación del altar en el santuario Carpetano del río Henares. Y es la mención, no solo a la victoria (PRO VICTORIA), sino también a la salud (PRO SALUTE), la que nos da una pista importante para responder a la pregunta del “cuándo”.

Cuentan la crónicas que cuando César se pego una de sus famosas galopadas para llegar desde Roma a Hispania para acabar definitivamente con los pompeyanos atravesando los Pirineos en pleno invierno, su cuerpo, que aunque en forma para sus más de 50 años, no era ya el de un joven, sufrió un colapso que le hizo estar postrado en cama y que preocupo profundamente a sus lugartenientes y soldados poco acostumbrados a flaquezas de su hiperactivo líder.

Teniendo en cuenta que salió de roma un 3 de diciembre y  El 29 del mismo mes llegaba a Obulco (La actual Porcuna en la provincia de Jaén), tardo solo 26 días desde Roma hasta Andalucía, por lo que es probable que ese breve descanso forzado lo tomara en el centro de la península, concretamente en zona carpetana que ya desde tiempos de Sertorio, había sido fiel a la causa de los “populares” (el “partido” de Cesar) y poco afín a los Pompeyanos.

El reciente descubrimiento del campamento militar romano de época tardo republicana por parte del equipo de la arqueóloga Sandra Azcarraga en lo alto del cerro del viso, del que hablaremos más en profundidad en el siguiente artículo, apoyaría en cierta medida estos argumentos.

De la misma opinión a la nuestra es una fuente histórica que encontramos casualmente cuando, buscando referencias a la inscripción del altar y al propio altar encontramos en “Historia genérale de L’Espagne” de 1811, en su Tomo I, “L’Espagne sous les Phéniciens, les Carthaginois et les Romains, jusqu’à la fin de la République romaine” situándola en el contexto de la última campaña de César en Hispania y concretamente la batalla de Munda, y citando como fuente a un tal “Morales” y un tomo y un capitulo concreto de su libro “Crónica general de España”.

Historia genérale de L'EspagneProfundizando cual detectives en esta pista, dimos con el profesor Don Ambrosio de Morales, arqueólogo, historiador y Cronista del rey Felipe II y catedrático de la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, que en el año 1586, en su continuación de la obra iniciada por Florián de Ocampo nos habla en su “Crónica general de España”, Tomo IV y a partir del capítulo XXIV, de la guerra civil en España.

Es en las páginas (Cuyas imágenes de una edición de 1796 os traemos) 181, 182 y 183 (capitulo XL) donde aparece el texto que referenciaba el libro francés y que nos interesa en nuestra investigación sobre la fuente de la salud.

En estas páginas, el cronista nos habla de la batalla de Munda, de un César enfermo y de una ara votiva con nuestro ya famoso  texto “SACRUM NUMINIS PRO SALUTE ET PRO VICTORIA CAESARIS”.

El historiador del siglo XVI coloca, como hacemos nosotros, el porqué y el cuándo en la figura de Julio Cesar, un César enfermo y en el contexto de las guerras civiles y antes de la batalla de Munda. ¡Set, juego y partido! Pero…

El historiador no se refiere al ara de Complutum ni habla de ninguna fuente de aguas sanadoras, Don Ambrosio nos dice que esa inscripción latina la vio personalmente en “la torre de la Iglesia del lugar llamado Aldea del Pardo, tres leguas de aquí de Alcalá de Henares al Septentrión”.

¿Otro ara? ¿Con la misma inscripción? ¿en un pueblo cerca de Alcalá de Henares? ¿descrito trescientos años antes del descubrimiento del altar de la fuente de la salud? ¡La trama se complica!

El curioso y sorprendente caso del altar duplicado, el árula de Alalpardo

Con esas referencias nos dispusimos a encontrar Aldea del Pardo, y pensamos que podía tratarse del pueblo que actualmente se llama Valdeolmos-Alalpardo, una pequeña localidad de la comunidad de Madrid, lindando con provincia de Guadalajara, que en tiempos de los romanos formaba parte del ámbito territorial de Complutum.

Unas cuantas indagaciones en internet, y…llega la sorpresa. ¡Existe efectivamente un Altar romano en Alalpardo!, es más según la propia web de ayuntamiento el altar “tras centenares de años junto a los muros de la iglesia (donde la vio Don Ambrosio en el siglo XVI), preside el edificio de la Casa Consistorial”.

Indagando más encontramos, además de fotos del altar, que efectivamente se expone frente al moderno ayuntamiento, la siguiente información sobre el mismo:

El árula de Alalpardo está considerada como una de las piezas de mayor interés de la epigrafía latina en la provincia de Madrid (Que curiosamente al parecer nadie relaciona con el altar de Alcalá de Henares), se trata de una piedra de siete pies de longitud, 2,5 de altitud, 1,5 de grosor, con forma de pilar, toda de una pieza, de color blanco, bien ejecutada, con una abertura de medio pie por encima del mesto y sobre la abertura una inscripción latina en letras romanas de las dimensiones de dos pulgadas y media de altura, en la que dice:

SACRUM NUMI

NIS PRO SALUTE

ET PRO VICTO

RIA CAESARIS

Al leer esta información y analizar las fotografías, nos sorprende la enorme similitud en dimensiones, formas, y por supuesto en el texto, al altar de la fuente de la salud descrito por Esteba Azaña.

El árula de AlalpardoObviamente, no podría tratarse del mismo altar puesto que el de Alalpardo lo describe Morales en el siglo XVI y el de Alcalá no fue descubierto hasta las inundaciones del siglo XIX. Sin embargo nos ofrece una oportunidad inigualable de conocer cuál sería el autentico aspecto del desaparecido altar de Alcalá y al mismo tiempo que habré interesantes preguntas ¿Por qué dos altares? ¿Por qué ambos en lo que probablemente fueran santuarios antiguos?

El árula de Alalpardo

El árula de Alalpardo en su actual ubicación frente al ayuntamiento

Decimos dos santuarios porqué, otro dato interesante es que, según los historiadores,  la iglesia de Alalpardo, consagrada a San Cristóbal, se sitúa en el mismo lugar que, según todos los indicios arqueológicos, ocupo una construcción romana de cierta importancia de cuya función como templo, o quizás basílica, daría fe la presencia del propio altar.

Conclusiones factibles o leyendas plausibles. Una historia sobre la fuente de la salud.

Con toda esta información en nuestro poder, podemos ahora adentrarnos en el ámbito de la especulación  (Nos lo podemos permitir desde fuera de un ámbito académico de historiadores y arqueólogos que se juegan críticas y prestigio si no presentan teorías fundamentadas al extremo por fuentes contrastadas o material arqueológico)  para contar una historia plausible, basada en los hechos y descubrimientos que os hemos ido narrando.

Una historia que nos llevaría al invierno del año 46 a.C. a un Julio Cesar, que enfermo y agotado por el que sería el último de sus famosos viajes relámpago, (Cesar moriría asesinado sólo dos años más tarde) se vio obligado a detener su marcha.

Enfermo como estaba, su escolta buscaría un lugar seguro en una Hispania asolada por una cruenta guerra civil y dividida entre partidarios de César y Pompeyo. Ese lugar podría encontrarse en la carpetania, y más concretamente en el oppida carpetano que terminaría convirtiéndose en Complutum.

Plano de San Juan del Viso

Plano arqueoloógico de San Juan del Viso. Fuente: primitivacomplutum.org

Los carpetanos eran un pueblo que había aceptado la presencia romana de manera más temprana que otras tribus de la península. Es más, los carpetanos, durante la anterior guerra civil romana, que años antes enfrento a Sila con Cayo Mario, habían apoyado la causa de Sertorio, último superviviente de los partidarios de Mario, una  causa de la que Julio César era heredero.

Fotointerpretación de la planta de la primitiva Complutum

Fotointerpretación de la planta de la primitiva Complutum según la ortoimagen del IGN tomada en 2009 (Azcárraga, 2015: 229; Fig. 6.82)

Por estas razones era perfectamente lógica la elección de ese oppida carpetano, probablemente el más importante de la zona, perfectamente ubicado  en lo alto de un cerro testigo  fácilmente defendible, desde el que se vigilaban los valles de Anchuelo y del Henares, territorio amigo a todos los efectos, y que como las recientes investigaciones han demostrado contaba, o contó a partir de entonces de un campamento militar romano, para parar y esperar (y orar) por la recuperación de Cesar.

Fotointerpretación del campamento de San Juan del Viso

Fotointerpretación del campamento de San Juan del Viso (Azcárraga y Ruiz Taboada, 2012-2013: 103, Fig. 6)

La zona contaba además con una ventaja adicional para un César enfermo, una fuente sagrada, de propiedades curativas, nuestra fuente de la salud.

No nos cuesta ningún esfuerzo imaginar a los legados de César, o a su famosa guardia personal Hispana, angustiados por la situación, recogiendo agua del manantial sagrado y haciendo promesas a su dios por  la sanación de su general.

Es probable que más invocaciones por la salud de Cesar, se hicieran durante esos días de incertidumbre en otros santuarios próximos, como el que existía no muy lejos, en lo que luego sería la iglesia de Alalpardo.

Al parecer los esfuerzos tomados en están invocaciones (y las propiedades curativas del agua Alcalaína) dieron sus frutos, César sanó, continuo camino y derroto finalmente a los Pompeyanos en la que fue una de sus batallas más difíciles, Munda.

Tras la marcha de César al combate, es muy probable que la guarnición del campamento, incluso con la colaboración de la población carpetana, dieran cumplimiento a las promesas realizadas a Airón e instalaran el ara e incluso engrandecieran y embellecieran el primitivo santuario. Al menos otro altar gemelo fue fabricado y emplazado, en cumplimiento de los votos, en el santuario de Alalpardo.

Volviendo a la fuente que nos ocupa, Azaña nos hablaba de que el altar “sirviendo de pilar encauzador de las aguas contenidas en el depósito que al efecto había detrás de esta obra, que según sus dimensiones sería muy grande como todas las de los romanos”. Así podemos imaginar el aspecto de esta primera construcción romana en la que el altar servía como elemento central, pilar sustentador y aliviadero de un enorme depósito de agua de, teniendo en cuenta las dimensiones del altar, quizás casi dos metros de altura.

Tampoco es extraño imaginar cómo, con el paso de los años, su fama de sanadora (¡Había sanado al mismísimo César!) y su proximidad a la puerta de entrada a la nueva y flamante ciudad imperial de Complutum, y por tanto a la vía Mérida-Zaragoza, el santuario fuera embelleciéndose y agrandándose durante los siglos siguientes hasta que, con el triunfo del cristianismo y sus salvajes edictos contra la libertad de culto y contra los dioses antiguos el santuario fuera, como tantos otros, saqueado, destruido y abandonado.

Abandonado, pero no olvidado, ya que pese a la destrucción y la condena a los dioses ancestrales, seguía manando agua del manantial, un agua de la que sobrevivía su fama de sanadora y milagrera, por lo que los habitantes de Alcalá siguieron cuidándola y utilizándola hasta el bum urbanístico de la ciudad de los años 60 y 70 del siglo pasado, décadas a partir de las cuales, arrinconada, cercada por naves industriales y carreteras comenzó su paulatino olvido y el lamentable abandono que sufre en la actualidad.

Y esto es todo lo que os podemos contar de la fuente de la salud, esperamos que este artículo os anime, al menos, a realizar una visita al manantial y rendir, aunque sea con vuestra presencia, un sencillo homenaje a un dios al que ya solo, las prostitutas que rondan el lugar rinden triste peregrinación.

Si quieres saber más sobre la antigua Complutum, los carpetanos y sus yacimientos arqueológicos te recomendamos:

El ocaso de un pueblo. La Carpetania centro-septentrional entre la II Edad del Hierro y la época romana (siglos III a. C. – I d. C.): el valle bajo del Henares

1er simposio sobre los carpetanos. Arqueología e historia de un pueblo de la edad de hierro (VOL I-II)

Cumplutum, la ciudad de las Ninfas. Viaje virtual a una ciudad Romana

Estudios sobre la Edad del Hierro en la Carpetania. Registro arqueológico, secuencia y territorio (VOL I y II)

La tierra sin límites. Territorio, sociedad e identidades en el valle medio del Tajo (s. IX-I a.C.)

Vides Monumenta Veterum. Madrid y su entorno en época romana (VOL I y II)

Los Últimos carpetanos. El oppidum de El Llano de la Horca (Santorcaz, Madrid)

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