Amuletos romanos
- Qué son
- Objetos pequeños —generalmente colgantes de bronce, hueso, oro o plata— que los romanos llevaban encima como protección contra el mal de ojo (fascinum), la envidia (invidia) y para atraer la fertilidad y la buena suerte.
- Período
- Desde el siglo VI a.C. (influencia etrusca y griega) hasta el siglo V d.C.
- Tipos principales
- Higa (puño cerrado con pulgar entre los dedos): contra el mal de ojo. Fascinus (amuleto fálico): fertilidad y protección. Bulla (cápsula): amuleto infantil. Lúnula (media luna): protección femenina.
- Material
- Bronce (más habitual), oro, plata, hueso, marfil, piedras semipreciosas.
- Hallazgos en España
- Fascinus de Complutum (Alcalá de Henares), amuleto fálico de Segóbriga (Cuenca), higas en yacimientos de toda Hispania.
Desde la Tienda del Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA) en Alcalá de Henares, trabajamos con artesanos especializados en reproducción arqueológica para ofrecer réplicas fieles de amuletos romanos en bronce, basadas en piezas originales halladas en yacimientos como Complutum y Segóbriga.
La higa: el amuleto contra el mal de ojo
La higa — también llamada figa, puñeta, mano negra, mano poderosa o manina — es un amuleto en forma de puño cerrado con el pulgar asomando entre los dedos índice y corazón. Es uno de los amuletos protectores más antiguos de la Península Ibérica: se utilizaba para ahuyentar el mal de ojo, la envidia, los celos y las enfermedades.
Su origen se puede rastrear hasta Oriente Próximo. En el Antiguo Egipto se utilizaba la representación de la mano, abierta o cerrada, como ahuyentadora de serpientes. En sus orígenes — probablemente en Anatolia — la figura de la higa tenía connotaciones sexuales: el gesto representaba la unión de los órganos reproductores, confiriéndole un poder generador capaz de contrarrestar las fuerzas negativas. Los romanos adoptaron la higa de los pueblos ibéricos y la difundieron por todo el Imperio.
La higa se lleva colgada al cuello como amuleto personal. Se fabricaba en materiales rompibles (azabache, coral, hueso) porque, según la tradición, cuando el amuleto ha absorbido toda la negatividad destinada a su portador, se rompe. En ese momento hay que enterrarla y sustituirla por una nueva. Las higas de bronce y de metal, como las de nuestro catálogo, eran las versiones más duraderas y se asociaban a un mayor poder protector.
La higa es el antecedente directo de la mano de Fátima (jamsa) del norte de África y de los amuletos de “mano” presentes en las culturas mediterráneas hasta hoy.
El fascinus: amuleto fálico de protección y fertilidad
El fascinus era un colgante con forma de falo — a menudo alado, con patas de animal o combinado con otros símbolos — que los romanos utilizaban como amuleto de protección contra el mal de ojo y como símbolo de fertilidad. Su nombre viene de fascinum (hechizo, mal de ojo), y de ahí también nuestra palabra “fascinar”.
Su origen es antiguo, asociado al dios griego de la fertilidad Príapo, que en el mundo romano solía denominarse Fascinus o asociarse con Baco (Liber Pater). Las vírgenes vestales guardaban un celoso culto al Fascinus Populi Romani, una sagrada imagen del falo que formaba parte de los símbolos oficiales de Roma. Durante la fiesta del Liber Pater se sacaba en procesión un gran falo por las calles.
El fascinus cumplía dos funciones. Como símbolo de fertilidad: era habitual que las mujeres embarazadas portasen colgantes fálicos alados, y antes de contraer matrimonio la novia se sentaba sobre un amuleto fálico como rito de fecundidad. Como protección contra el mal de ojo: durante el desfile del Triunfo, las vestales colocaban colgantes de fascinus bajo el carro del general victorioso para protegerle de la envidia de la multitud. Los legionarios los colgaban de sus fíbulas y los comerciantes los colocaban sobre las puertas de sus tiendas.
Superstición y mal de ojo en la antigua Roma
Para los romanos, el mal de ojo (fascinum) era una amenaza real y cotidiana. Según las creencias de la época, existían tres formas de contraerlo: por la envidia (invidia) de quienes miraban con malos ojos los éxitos ajenos; por los fascinadores, brujos o hechiceros a los que se atribuía la capacidad de provocar mal de ojo mediante conjuros; y por la alabanza excesiva, ya que elogiar demasiado a alguien — especialmente a un niño — podía atraer la atención de los espíritus malignos.
Por eso los amuletos eran omnipresentes. Los niños de familias libres llevaban la bulla — una cápsula de bronce, cuero o oro que contenía un amuleto en su interior — desde el nacimiento hasta la mayoría de edad. No fue una invención romana: los etruscos ya la usaban y solían decorarla con motivos mitológicos. Los adultos confiaban en colgantes de fascinus, higas y piedras semipreciosas con supuestas propiedades mágicas. Plinio el Viejo documenta en su Naturalis Historia que los romanos atribuían a cada piedra un poder diferente.
La joyería romana en general — pulseras y brazaletes, fíbulas, anillos, torques — cumplía una doble función: adorno y protección. Las fíbulas servían literalmente como soporte para fijar amuletos a la ropa, y muchos brazaletes serpentiformes eran en sí mismos amuletos de inmortalidad.
Amuletos romanos en Hispania: Complutum y Segóbriga
Los yacimientos romanos de la Península Ibérica han proporcionado numerosos amuletos de los tipos descritos. Dos de los hallazgos más significativos proceden de yacimientos que conocemos bien desde el MARPA.
En Complutum (Alcalá de Henares) se han hallado varios fascinus en bronce, tanto en la ciudad altoimperial como en la Primitiva Complutum del Cerro de San Juan del Viso (Villalbilla). El fascinus de la Primitiva Complutum combina el falo con la higa en una misma pieza — un ejemplo perfecto de la fusión de ambos amuletos protectores que caracteriza la producción hispánica de los siglos I-II d.C.
En Segóbriga (Saelices, Cuenca), la excavación de la muralla oriental en la campaña de 1999 produjo un amuleto fálico de bronce (nº inventario 99/0095/1) que es una pieza de referencia para el estudio de los fascinus hispanorromanos. Javier del Hoyo (UAM) y Ana María Vázquez Hoys (UNED) han publicado una clasificación funcional y formal de los amuletos fálicos hallados en Hispania que documenta la extraordinaria variedad de estas piezas.
Preguntas frecuentes sobre amuletos romanos
¿Qué amuletos usaban los romanos?
Los romanos usaban principalmente cuatro tipos de amuletos: la higa (puño cerrado, contra el mal de ojo), el fascinus (amuleto fálico, para fertilidad y protección), la bulla (cápsula con amuleto interior, para niños) y la lúnula (media luna, protección femenina). Se fabricaban en bronce, oro, plata, hueso y piedras semipreciosas.
¿Qué es una higa romana?
La higa (también llamada figa, puñeta o mano negra) es un amuleto en forma de puño cerrado con el pulgar entre los dedos índice y corazón. Es originaria de la Península Ibérica y fue adoptada por los romanos como protección contra el mal de ojo, la envidia y las enfermedades. Se llevaba colgada al cuello y se fabricaba en bronce, azabache, coral o hueso.
¿Qué es un fascinus?
El fascinus es un amuleto fálico romano asociado al dios Fascinus (relacionado con Príapo y Baco). Cumplía dos funciones: proteger contra el mal de ojo (fascinum) y favorecer la fertilidad. Se llevaba como colgante, se colocaba en puertas de tiendas y se fijaba bajo los carros de los generales triunfadores. De su nombre viene nuestra palabra “fascinar”. Las vestales romanas guardaban un culto oficial al Fascinus Populi Romani.
¿Por qué los amuletos romanos tienen forma fálica?
Para los romanos, la representación del falo era un símbolo de fuerza vital, poder generador y protección, no de obscenidad. Se asociaba al poder de la naturaleza para crear vida (fertilidad) y al poder de repeler las fuerzas negativas (mal de ojo, envidia). Era tan respetado que las vestales — las sacerdotisas vírgenes de Roma — custodiaban oficialmente un fascinus sagrado como símbolo del Estado.
¿Qué era el mal de ojo para los romanos?
El mal de ojo (fascinum) era la creencia de que una mirada envidiosa o un elogio excesivo podían causar daño a una persona. Los romanos creían en tres vías de contagio: la envidia (invidia), los hechiceros profesionales (fascinadores) y la alabanza desmedida. Para protegerse usaban amuletos (higa, fascinus), gestos rituales y fórmulas verbales. Esta creencia perduró en la cultura mediterránea hasta la actualidad.
¿Qué relación hay entre la higa y la mano de Fátima?
Ambas son amuletos con forma de mano destinados a proteger contra el mal de ojo, pero su origen y forma difieren. La higa muestra un puño cerrado con el pulgar entre los dedos; la mano de Fátima (jamsa o hamsa) muestra una mano abierta con un ojo en el centro. La higa es de origen peninsular/mediterráneo occidental (posiblemente Anatolia) y la jamsa es de tradición norteafricana/semítica. Comparten la función protectora y la raíz cultural mediterránea.
¿Dónde se han encontrado amuletos romanos en España?
Se han hallado amuletos fálicos (fascinus) e higas en yacimientos de toda Hispania. Destacan los fascinus de Complutum (Alcalá de Henares) y de la Primitiva Complutum (Cerro de San Juan del Viso, Villalbilla), el amuleto fálico de Segóbriga (Saelices, Cuenca) y numerosas piezas documentadas en las provincias de Madrid y Toledo por Zarzalejos, Aurrecoechea y Fernández Ochoa.
¿De dónde viene la palabra “puñeta”?
De la higa. A las higas o figas también se las llama “puñetas” porque el gesto del amuleto es un puño cerrado. La expresión “mandar a hacer puñetas” (mandar a fabricar higas) ha perdido su sentido original protector y se usa hoy como insulto, pero en origen era una referencia directa al amuleto contra el mal de ojo.
¿Dónde puedo comprar reproducciones de amuletos romanos?
En la Tienda del Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA) ofrecemos reproducciones artesanales de amuletos romanos en bronce: higas, fascinus y amuletos fálicos de Complutum y Segóbriga, realizados a mano por artesanos especializados. Disponibles en nuestra tienda física de Alcalá de Henares y en nuestra tienda online.
En resumen
Los amuletos romanos eran objetos de protección cotidiana contra el mal de ojo (fascinum), la envidia y las fuerzas negativas. Los dos tipos más extendidos en Hispania fueron la higa — puño cerrado de origen peninsular adoptado por los romanos — y el fascinus — amuleto fálico asociado al dios Fascinus, a la fertilidad y a la protección militar. Se fabricaban en bronce, oro, plata y hueso, y se han hallado en yacimientos de toda la Península, con ejemplos destacados en Complutum (Alcalá de Henares) y Segóbriga (Cuenca). La higa es el antecedente directo de los amuletos de “mano” presentes en las culturas mediterráneas hasta hoy, y de ella proviene la expresión “hacer puñetas”.
Última actualización: mayo 2026



