Urnas iberas de estilo Elche-Archena

74,00 IVA Incluido

Magníficas reproducciones de urnas iberas de estilo Elche-Archena, estilo que ha sido definido a partir de los hallazgos de la Alcudia (Elche, Alicante) y del Cabezo del Tío Pío (Archena, Murcia), el cual es un estilo pictórico narrativo donde los motivos geométricos se asocian a representaciones florales, animales y humanas. Aparecen divinidades aladas y fieras con las fauces abiertas en actitud amenazantes, a veces enfrentadas en combate a un personaje humano representado recurrentemente como un héroe mitológico. Las investigaciones fechan el inicio de este estilo a partir del último tercio del siglo III a.C y su final en el siglo I d. C. Aunque genuinamente ibérico en su expresión y contenido el estilo Elche-Archena constituye una expresión artística del período ibero-romano.

Tamaño: 11 x 9 cm. (alto x ancho).

Material: cerámica policromada.

Peso: TIPO I: 195 gr. | TIPO II: 205 gr.

Limpiar

Descripción

Urnas iberas de estilo Elche-Archena

Urnas iberas de estilo de Elche-Archena. Su estilo ha sido definido a partir de los hallazgos de la Alcudia (Elche, Alicante) y del Cabezo del Tío Pío (Archena, Murcia). Al igual que Liria-Oliva, Elche-Archena es un estilo pictórico narrativo donde los motivos geométricos se asocian a representaciones florales, animales y humanas. La gran diferencia con el anterior estriba sobre todo sus temáticas eminentemente religiosas, destacando los contenidos de corte mitológico y posiblemente, el mundo de ultratumba. Aparecen divinidades aladas, fieras con las fauces abiertas en actitud amenazantes, a veces enfrentadas en combate a un personaje humano representado recurrentemente como un héroe mitológico. Las investigaciones fechan el inicio del estilo de Elche-Archena a partir del último tercio del siglo III a.C y su final en el siglo I d. C. Aunque genuinamente ibérico en su expresión y contenido, el estilo Elche-Archena constituye una expresión artística del período ibero-romano. Su aportación al conocimiento de la Cultura Ibérica es complementaria a la de Liria-Oliva, ya que las temáticas constituyen una puerta abierta sobre la superestructura y la expresión religiosa de los Iberos.

 

Urnas iberas de estilo Elche Archana I a

Urnas iberas de estilo Elche Archana TIPO I anverso

Urnas iberas de estilo Elche Archana I b

Urnas iberas de estilo Elche Archana TIPO I reverso

Urnas iberas de estilo Elche Archana 2 a

Urnas iberas de estilo Elche Archana TIPO II anverso

Urnas iberas de estilo Elche Archana 2 b

Urnas iberas de estilo Elche Archana TIPO II reverso

 

Cerámica ibérica

Cerámica ibérica es la denominación que en algunos contextos de investigación arqueológica engloba la producción ibera de obra cerámica elaborada con torno rápido, cocida a alta temperatura en hornos de cocción oxidante, y fechada entre el siglo VI y el I a. C. Algunos estudios consideran que este concepto –cerámica ibérica–, aún impreciso, resulta demasiado genérico para la gran variedad de producciones a las que se aplica; no obstante, suele referirse en primera instancia a la cerámica ibérica pintada, un conjunto de vajilla fina decorada con motivos geométricos, florales o humanos de color rojo vinoso. Además de esta categoría que es la más común y generalizada del territorio ibérico, existen otras de similar tecnología y distribución, como la cerámica ibérica lisa (sin decoración), la cerámica ibérica bruñida con incisiones o impresiones, muy difundida en la Meseta, y otras técnicas como la “cerámica de cocina”, cuya pasta incluye desengrasantes que le proporcionan propiedades refractarias, o las llamadas cerámicas grises que proceden de cocciones reductoras, al igual que la cerámica gris, bastante común en el noreste peninsular, puede ser lisa o pintada en blanco.

La existencia de diferentes producciones regionales ha propiciado que en un primer momento los estudios de la cerámica ibérica se limitaran a colecciones específicas (como las del Valle del Ebro, la Alta Andalucía,​ La provincia de Alicante, o la Región de Murcia), aunque existen otras propuestas de síntesis general.

En cuanto al origen de las cerámicas ibéricas pintadas, los materiales encontrados descubren una correlación entre las importaciones fenicias del siglo VII a. C. y las primeras cerámicas a torno ibéricas que empiezan imitando aquellos prototipos, tanto en forma como en decoración, para consolidar posteriormente tipologías genuinas que incorporan también formas tradicionales del periodo conocido como Hierro antiguo y formas de inspiración griega, cuando no directamente sus imitaciones.

 

Del período Ibérico Pleno al Ibérico Tardío

A partir del último cuarto del s. III a. C. y durante el s. II a. C. las decoraciones de las cerámicas ibéricas pintadas del este peninsular sufren un salto cualitativo cuyo máximo exponente consiste en el enriquecimiento de los repertorios decorativos con motivos vegetales y florales, epigráficos, animales y humanos, aunque la gran mayoría de las producciones siguen ostentando decoraciones estrictamente geométricas. Las diferencias regionales en estilos pictóricos y en contenidos temáticos fueron detalladamente descritas por Miquel Tarradell. Desde una perspectiva antropológica, las nuevas decoraciones dejan sospechar la existencia de artesanos especializados muy cualificados, ya que algunos escriben, y constituyen el testimonio de una producción de bienes de prestigio incentivada desde los más altos estamentos de las sociedades urbanas. Y aunque existen diferentes estilos y cronologías, el denominador común de todas ellas es que reflejan los valores universalmente asociados a las aristocracias.​ Por otra parte, no se puede negar que en mayor o menor medida las diferentes producciones estén emparentadas, por lo que reflejan también la intensidad de contactos inter-tribales a pesar de un alejamiento geográfico a menudo considerable. Una producción cerámica característica del mundo ibérico tardío es el kálathos, que tiene forma de sombrero de copa.

Dentro del período entre el Pleno y el Ibero Tardío encotramos varios estilos:

  • El estilo de Liria-Oliva
  • El estilo de Elche-Archena
  • El estilo de Azaila-Alloza
  • El estilo de Fontscaldes y la difusión mediterránea del Sombrero de Copa

 

El estilo de Elche-Archena

En el último tercio del siglo III a.C. aparecieron los estilos decorativos de Elche y Archena, inicialmente considerados por los investigadores como un mismo estilo dadas las numerosas similitudes de muchas de sus piezas. Las excavaciones realizadas en el yacimiento de La Alcudia de Elche proporcionaron interesantes vasos que permitieron definir los rasgos esenciales del estilo cerámico ilicitano. Los tipos cerámicos sobre los que va esta clase de decoración son parecidos a los característicos de Liria, como kalathoi de perfiles diversos, olpes, oinochoes, ánforas, vasos crateriformes… El impacto de los temas figurativos es tan fuerte en las áreas murciana y alicantina que irrumpe en piezas menores, logrando así una amplia difusión cultural. Los estilos de Elche y Archena no derivan de la fase narrativa que en siglos anteriores se había desarrollado en el Sureste en diferentes soportes artísticos, como la escultura. Los temas utilizados y el tratamiento pictórico de los mismos revelan una fuerte personalidad artística. El ave con las alas extendidas, el cuadrúpedo con las fauces abiertas y la figura femenina en actitud airosa constituyen los símbolos más característicos de estos estilos cerámicos. La diosa alada, quizás emparentada con la Tanit púnica y la Ártemis efesia, brota majestuosa en contextos naturales bien conseguidos. Los motivos principales adquieren una posición preeminente y son representados a mayor escala que aquellos elementos que actúan como acompañantes estéticos. Espirales se disponen en ejes oblicuos siguiendo criterios de simetría que orientan la mirada de los satisfechos usuarios.

En muchas de las vasijas la decoración diferencia entre anverso y reverso. Son poco frecuentes los jinetes, los guerreros, las luchas heroicas, las danzas, las cacerías, los desfiles… Algunos oinochoes llevan dibujados unos ojos a ambos lados del pico vertedor, lo que pudiera tener un significado apotropaico, protector. Es habitual la representación de prótomos y bustos de figuras destacadas, lo que pudiera relacionarse con patrones decorativos seguidos en el ámbito greco-itálico desde el siglo IV a.C. En ocasiones los motivos principales quedan reducidos a una de sus partes o atributos, con un marcado carácter simbólico y evocador. Así, un ala se puede transformar en una hoja o la diosa puede hacerse presente a través de una roseta. No hay acuerdo acerca de si este bien logrado simbolismo es o no una barbarización de la estética original, al alejar del sentido de la figuración orgánica y crear cierta confusión en los significados. Entre los yacimientos con cerámicas propias de los estilos de Elche y Archena podemos citar, además de los núcleos respectivos de La Alcudia y el Cabezo del Tío Pío, los poblados del Tossal de Manises (Alicante), Tossal de la Cala (Benidorm), Monastil (Elda), Cabecico del Tesoro (Verdolay) y Hoya de Santa Ana (Tobarra). Han aparecido además piezas o fragmentos de estos estilos en otros enclaves del Sureste y en otras áreas culturales ibéricas, conviviendo con otras clases de producciones cerámicas mejor representadas.

La soltura en el dibujo prueba el nivel artístico alcanzado por los pintores que transmitieron los estilos decorativos de Elche y Archena. Es difícil agrupar las piezas de los mismos maestros, pero sí resulta sencillo diferenciar la impronta de unos y otros. Los pintores disponían de amplias superficies para desplegar sus figuras. Quizás a un único maestro se debe la creación de los dos animales académicos de estos estilos, el ave y el carnívoro. Ambos, de aspecto vitalista, precisan de trazos alambicados. Su representación transformada ha perdurado sorprendentemente en telas y recipientes sudorientales que llegan hasta nuestros días, lo que da idea de su éxito iconográfico. En algunas piezas se observa cierto “horror vacui”, lo que se traduce en la plasmación de toda clase de motivos animales, vegetales y geométricos. Los pintores mostraron gran libertad artística, sin preocuparse por la excesiva corrección. Los estilos descritos exhiben un lenguaje intelectualizado propio de la última plástica figurativa ibérica. Ya avanzada la romanización, se produjo en el Sureste la asimilación de nuevas formas artísticas inspiradas en la emulación de recipientes metálicos y copas con decoración en relieve. Los motivos vegetales pintados experimentaron nuevos modelos de aplicación. Las guirnaldas de hojitas trilobuladas, las ramas de olivo y los zarzillos de vid señalaban que el fondo decorativo tradicional declinaba, perdiendo gran parte de su fuerza simbólica. Los detalles de las figuras se enriquecieron con la utilización de la técnica del esgrafiado. La amplia difusión alcanzada por las cerámicas de los estilos de Elche y Archena confirma el atractivo indudable de estas piezas, representativas del progresivo refinamiento estético de las poblaciones ibéricas, claramente inmersas en una transición cultural.

 

Valoración global:
Su valoración:
[Total: 1 Average: 5]

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Urnas iberas de estilo Elche-Archena”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te recomendamos…