Cantimplora romana de cerámica con correa de cáñamo regulable

55,00 IVA Incluido

Reproducciones artesanales en cerámica de cantimploras legionarias romanas, basadas en piezas arqueológicas originales del período altoimperial que recrean la laguncula, o cantimplora romana. Tratadas para su uso, mantienen el agua fresca y sin sabores. Cuentan con tapón de corcho y correa de cáñamo regulable bellamente trabajada.

Tamaño:  14.5 x 7 x 15,5 cm. (largo x ancho x alto)
Material: cerámica (barro cocido)

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Descripción

Cantimplora romana de cerámica

Cantimplora Romana o Laguncula

Reproducciones artesanales en cerámica de cantimploras legionarias romanas, basadas en piezas arqueológicas originales del período altoimperial que recrean la laguncula, o cantimplora romana. Tratadas para su uso, mantienen el agua fresca y sin sabores. Cuentan con tapón de corcho y correa de cáñamo regulable bellamente trabajada.

De forma lenticular y acanaladura central, estas cantimploras empleadas por los legionarios romanos, eran muy similares a las cantimploras ibéricas y podían forrarse de piel o esparto para protegerlas de los golpes.

Cantimplora romana-Museo arqueológico municipal-Águilas

Cantimplora romana del Museo arqueológico Municipal de Águilas (Murcia)

Cantimplora de ceràmica. Comissió d’Arqueologia de l’IEV/ Museu de Valls

Cantimplora de ceràmica. Comissió d’Arqueologia de l’IEV/ Museu de Valls

Cantimplora de legionario romano del siglo II. Museo Romano-Germánico de Colonia.

Cantimplora de legionario romano del siglo II. Museo Romano-Germánico de Colonia.

Cantimplora romana de Málaga

Cantimplora romana de cerámica oxidante, a torno, de forma cilíndrica aplastada, pequeño cuello y asitas de suspensión. Se encontró en las excavaciones de calle Granada, 57-61 de Málaga.

Un poco de historia

Parece haberse aceptado que el precedente de la cantimplora de barro fueron los primitivos recipientes hechos con una calabaza a la que se practicaba un orificio de salida y se secaba al fuego.

La evolución a cerámica desde esos primeros contenedores vegetales o de pieles animales, consigue recipientes que no se pudren con el tiempo, y que permiten que el agua se conserve más tiempo fresca y que no coja sabores.

La familia de las cantimploras alfareras se incluye en una tipología con abundantes referentes arqueológicos de muy diversos recipientes de barro para transportar agua: botijones, botijas, botijas chatas, o la botija de campo, de calabaza o de pastor, ​ tan presente en la iconografía de las peregrinaciones. Esa variedad de diseños con un uso similar no parece reflejarse en el definición sucinta de los diccionarios de la lengua castellana. ​

Una «cantimploris» galdosiana

Llegose a nosotros el señor Viriato rogando al jefe que le permitiera catar de un repuesto de aguardiente que detrás conducían en rellenos barriletes dos cantineros, a lo cual le contestó éste que avivase el andar y entraría en calor sin acudir a irritativas libaciones. El joven Viriato le contestó con aquella máxima latina:

Si Aristóteles supiera

aliquid de cantimploris

de seguro no dijera

motus est causa caloris.

Benito Pérez Galdós

Episodios Nacionales: Juan Martín “El Empecinado”.

Más información:

Hallada en Torreparedones una cantimplora romana en muy buen estado de conservación (España buenas noticias)

Si te gusta la cerámica te recomendamos estos LIBROS de nuestra tienda:

 Manual de cerámica romana. Del mundo helenístico al Imperio Romano
Manual de cerámica romana II. Cerámicas romanas de época altoimperial en Hispania. Importación y producción
Manual de cerámica romana III. Cerámicas romanas de época altoimperial

 

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Información adicional

Peso 325 g
Dimensiones 14.5 x 7 x 15.5 cm
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TIPO I, TIPO II, TIPO III, TIPO IV

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