Perezoso gigante (Megatherium americanum). Reproducción artesanal pintada a mano del gigantesco perezoso prehistórico

165,00 IVA Incluido

Perezoso gigante (Megatherium americanum), esta miniatura es una reproducción artesanal pintada a mano, edición limitada y numerada, creada por el artista, arqueólogo y restaurador  J. Miguel Aparicio (Signatu Studio). Es una minuciosa, detallada y preciosista reproducción en resina a escala 1:20 de este gigantesco perezoso del Pleistoceno, que podía llegar a medir hasta 6 metros y pesar cerca de 5 toneladas.

  • DIMENSIONES: 14 x 20 cm. (ancho x alto)
  • PESO: 850 g.
  • MATERIAL: Resina de calidad
  • Serie limitada.

2 disponibles

Descripción

Perezoso gigante (Megatherium americanum)

Perezoso gigante (Megatherium americanum), esta miniatura es una reproducción artesanal pintada a mano, edición limitada y numerada, creada por el artista, arqueólogo y restaurador  J. Miguel Aparicio (Signatu Studio). Es una minuciosa, detallada y preciosista reproducción en resina a escala 1:20 de este gigantesco perezoso del Pleistoceno, que podía llegar a medir hasta 6 metros y pesar cerca de 5 toneladas, con un tamaño semajante a los elefantes actuales.

Perezoso gigante megatherium americanum III

Perezoso gigante (Megatherium americanum)

Como en el caso de este magnifico oso cavernario, el desarrollo de cada una de las esculturas de J. Miguel Aparicio tiene, como paso previo, un estudio morfológico de la especie en cuestión, completado con la colección más amplia posible de fotos, videos y estudios de comportamiento. En el caso específico de la fauna del Pleistoceno, el artista se basa en los hallazgos paleontológicos (las excepcionales e impresionantes especies congeladas y momificadas en áreas remotas de Siberia o Canadá). Las representaciones en cuevas y asentamientos humanos también son fundamentales para ver el color de la piel y la apariencia real de estos animales extintos en la actualidad.

Perezoso gigante megatherium americanum IV

Perezoso gigante (Megatherium americanum)

Un dibujo a escala (generalmente 1:20) sirve como referencia para no perder la forma y la proporción real del animal. El modelado se hace con una arcilla que se endurece con calor, aplicada sobre un núcleo de alambre. Se hace un molde de silicona de la figura original y se extraen copias de resina de poliuretano. Cada original tiene un número limitado de copias y cada una es retocada o preparada y pintada a mano con acrílicos. Un embalaje especial y una tarjeta firmada, que certifica la autenticidad y el número de copia, acompañan a cada figura.

Perezoso gigante megatherium americanum II

Perezoso gigante (Megatherium americanum)

“El perezoso gigante que fascinó al mundo” FUENTE: mncn

 

El megaterio (Megatherium americanum) del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) es una pieza excepcional. Es el primer vertebrado fósil de la historia que se montaba con la postura que supuestamente tendría en vida al objeto de exhibirlo publicamente. Además, gracias a los dibujos realizados por Juan Bautista Bru, tanto de los huesos aislados como del animal montado, el francés George Cuvier describió y dio nombre a esta especie.

Los restos fósiles de este enorme cuadrúpedo del Pleistoceno fueron descubiertos en 1787 por el fraile dominico Manuel de Torres en las barrancas del río Luján, cerca de Buenos Aires. Los huesos se guardaron en el palacio bonaerense del marqués de Loreto, virrey de La Plata, y posteriormente fueron embalados en siete grandes cajones y enviados a España en mayo de 1788, junto con dibujos del esqueleto completo y de los diferentes huesos.

El dibujante y taxidermista valenciano Juan Bautista Bru de Ramón (1740-1799) ocupa un destacado papel en la historia del megaterio. Bru fue nombrado pintor y disecador del Real Gabinete de Historia Natural en 1777, cargo que ocupó hasta su fallecimiento. Pero su trabajo no se limitó al de un mero técnico, sino que su inquietud le llevó a formarse como científico y naturalista, que conocía las publicaciones sobre historia natural aparecidas en castellano, latín y francés.

Nada más llegar el esqueleto del megaterio al Real Gabinete, en septiembre de 1788, Bru se puso a trabajar con él. En 1793, el valenciano ya había realizado un minucioso estudio anatómico, había montado el esqueleto y lo había instalado sobre un enorme pedestal en la sala de petrificaciones del Real Gabinete. También había elaborado una monografía sobre el tema con una detallada descripción y 22 dibujos, uno del esqueleto montado y el resto de los huesos sueltos, realizados en cinco láminas de gran tamaño que serían calcografiadas por Manuel Navarro, un prestigioso grabador de la época.

Sin embargo, la primicia del descubrimiento de un animal tan singular la dieron otros. Ocurrió que la monografía de Bru, por motivos que se desconocen, no llegó a editarse entonces aunque su preparación estaba muy avanzada. Eso permitió que el francés Phillipe-Rose Roume, un representante del gobierno francés que había visto el esqueleto del animal durante una visita al Real Gabinete en 1795, consiguiera un juego de pruebas de las planchas con los dibujos de Bru, que envió junto con una nota explicativa al Institut de France. Esta institución encargó a Cuvier (1769-1832), profesor del Muséum National d’Histoire Naturelle de Paris, un informe sobre el fósil que sería publicado en 1796 en la revista Magasin encyclopedique.

Fue entonces, cuando el ingeniero y naturalista catalán Joseph Garriga, molesto por el hecho de que fueran extranjeros los primeros que dieran la noticia de la existencia del esqueleto, convenció a Bru para que le vendiese el texto y los dibujos que había realizado. Con ese material publicó un folleto en 1796, que también incluía la traducción del artículo de Cuvier. En este artículo el zoólogo francés asignaba al fósil el nombre de Megatherium americanum y señalaba la afinidad del megaterio con los perezosos y otros desdentados, a los que situaba en la misma familia.

Cuvier tenía razón, M. americanum pertenece al superorden Xenarthra, un grupo de mamíferos sudamericanos con muchas más formas fósiles que actuales que incluye a los perezosos, osos hormigueros y armadillos. La descripción del megaterio constituye un hito en la historia de la anatomía comparada en la que Cuvier fue un pionero. Gracias a esta disciplina, el anatomista galo clarificó sus relaciones filogenéticas y dedujo que era un perezoso terrestre gigante y que sus parientes vivos más cercanos eran los perezosos arborícolas.

Con un tamaño semejante al de los elefantes actuales, el megaterio podía medir hasta 6 metros y pesar cerca de 5 toneladas. Formaba parte de la megafauna americana que se extinguió al final del Pleistoceno, hace entre 8.000 y 10.000 años. Eran animales herbívoros con pocas piezas dentales que podían erguirse sobre sus patas traseras y así alcanzar las hojas de los árboles. Llegados a este punto hay que señalar que el megaterio que se exhibe en el MNCN no fue montado en la posición anatómica correcta, como aparece en otros museos, sin embargo se ha respetado el montaje original por su valor histórico.

Un detalle que durante mucho tiempo ha pasado desapercibido es la incongruencia entre el esqueleto que se exhibe en el MNCN, que tiene cola, y la famosa lámina de Bru, en la que aparece sin ella. En el Archivo del MNCN existe abundante documentación sobre el megaterio, pero lamentablemente no está la lámina de Bru, publicada por J. Garriga en 1796. Sin embargo existe otra lámina, idéntica, en la que el megaterio aparece con cola, lo que nos lleva a pensar que a la plancha de M. Navarro pudo haberse incorporado la cola con posterioridad a 1854. Esta lámina actualmente puede verse en la exposición Cosmos que se celebra en la Biblioteca Nacional. Está lámina que estaba muy deteriorada, al igual que las otras láminas de Bru, ha sido restaurada por la Biblioteca Nacional para su exhibición.

Según parece, por la documentación que se conserva en el Archivo y que recoge fielmente una antigua archivera del MNCN, María Ángeles Calatayud, la cola se añadió después del montaje de Bru, ya que esos huesos faltaban en el envío original. Para corregir este error, Mariano de la Paz Graells, que posteriormente dirigiría el Museo, escribió en 1845 al británico Richard Owen (1804-1892) para pedirle información sobre cómo restaurar el megaterio, así como un dibujo de los huesos de la región coccígea de otro megaterio que existía en Londres. Owen, al que Darwin había cedido restos fósiles del megaterio que había encontrado durante su viaje en el Beagle, era un paleontólogo muy famoso y uno de los mejores conocedores de este mamífero fósil, hasta el punto que sus artículos sobre la anatomía del megaterio siguen siendo textos de referencia un siglo y medio después.

Finalmente Graells, que ya dirigía el Museo, adquirió en 1854 varios fósiles pertenecientes a la cola de un megaterio que le había remitido desde Buenos Aires Pedro de Angelis, uno de los primeros historiadores de la ciencia de Argentina. De ese modo se pudo montar el esqueleto completo, tal y como se exhibe actualmente.

Ahora, casi dos siglos y medio después de su descubrimiento, gracias al trabajo desarrollado en el Laboratorio de Morfología Virtual del MNCN, el megaterio puede verse como nunca hubieran soñado Bru, Cuvier u Owen: hablamos del Megatherium americanum ‘digitalis’.

 

Referencias bibliográficas:

Calatayud Arinero, M. A. 2000. Catálogo crítico de los documentos del Real Gabinete de Historia Natural (1787-1815). Monografías. Madrid: MNCN-CSIC.

Cuvier, G. 1796. Notice sur le squelette d’une très-grande espèce de quadrupède inconnue jusqu’à présent, trouvé au Paraguay, et déposé au cabinet d’histoire naturelle de Madrid. Magasin Encyclopédique, ou Journal des Sciences, des Lettres et des Arts, 7: 303-310.

De Iuliis, G., Vizcaíno, S. F., Fariña, R. A., Bargo, M. S. 20. El legado del megaterio. Museo, 3 (19): 33-38.

Garriga, J. (Ed.). 1796. Descripción de un quadrúpedo muy corpulento y raro, que se conserva en el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid. Imprenta Viuda de Ibarra, Madrid.

López Piñero, J. M., Glick, T. F. 1993. El megaterio de Bru y el presidente Jefferson. Una relación insospechada en los albores de la paleontología. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia, 42. Serie A (Monografías). Universidad de Valencia-CSIC, Valencia.

Pasquali, R. C., Tonni, E. P. 2008. Los hallazgos de mamíferos fósiles durante el período colonial en el actual territorio de la Argentina. Serie correlación geológica, 24: 35-43.

Pelayo, F. 1996. Del Diluvio al Megaterio. Los orígenes de la paleontología en España. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid.

Ramírez Rozzi, F., Podgorny, I. 2001. La metamorfosis del megaterio. Ciencia Hoy, 11(61): 12-19.

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