¿Quieres tu propio retrato romano? Consíguelo ya de la mano de los mejores artistas y especialistas.

Ahora puedes tener tu propio retrato romano al más puro estilo El Fayum, pintado con el estilo greco-romano original, los materiales empleados en la época, pintura encáustica sobre madera y realizado por reputados especialistas.

Replica personalizada de retrato romano

Esta obra de arte aúna un retrato personal y un autentico viaje en el tiempo con una replica arqueológica de como era un retrato romano autentico de entre los siglos I al IV de nuestra era, tanto en el estilo pictórico como en los materiales y técnicas utilizados.

Este máximo rigor histórico lo convierten en un objeto único e irrepetible con un doble valor didáctico y artístico.

Los Autores

Tu retrato romano será realizado por el taller MV Arte. Este taller está formado por los artistas, restauradores, investigadores y divulgadores Emma Zahonero Moreno, Doctora en Arqueología y Licenciada en Bellas Artes, y Jesús Mendiola Puig, Licenciado en Bellas Artes.

En el caso de Emma, su doctorado en arqueología fue ‘Los procedimientos pictóricos en la época helenística y romana’ por lo que es una reconocida experta tanto en los estilos pictóricos como en su técnicas y materiales, lo que garantiza que tu retrato será tal y como lo hubiera pintado un retratista del mundo clásico.

Si quieres verte convertido en un autentico ciudadano romano escríbenos a info@losviajerosdeltiempo.com o llámanos al 91 879 66 88

El retrato romano, los ejemplos de Pompeya, Complutum y El Fayum

El retrato romano

Fuente: UFM

Dentro del arte romano, fue acaso el retrato el que alcanzó una mayor originalidad y una clara distinción con respecto a los modelos griegos, que eran los dominantes en la cultura latina. Algunos historiadores han dicho injustamente que el arte romano no fue más que una imitación del arte griego, negándole con esto las cualidades y características que ciertamente lo diferenciaron de aquel. No vamos a discutir aquí las diferencias entre el arte romano y el arte griego, sino que nos limitaremos a describir algunas de las cualidades del primero, centrándonos en el retrato como modelo de ellas, en las que privaban dos virtudes cardinales que los romanos tenían en gran estima: la veritas y la gravitas.

Replicas de retratos romanos por MV Arte
Replicas de retratos romanos por MV Arte

La pintura romana, al igual que la escultura, evolucionó durante diversas fases, siendo las primeras de ellas claras interpretaciones de modelos griegos y etruscos. Pero en Roma se desarrolló un arte especial y distinto, el cual, a pesar de derivar del arte etrusco, tomó un derrotero que lo llevó a constituirse como el modelo más original de la expresión plástica romana: el retrato. El retrato romano desciende de las imágenes funerarias que perpetuaban la memoria de los personajes ya fallecidos en la familia y la sociedad. Originalmente eran máscaras mortuorias, para pasar a ser posteriormente esculturas de cabezas y bustos. Era determinante el parecido con el personaje, lo cual llevaba a los artistas a copiar del natural las facciones y los rasgos característicos de los fallecidos, poco antes de que murieran o más frecuentemente a las pocas horas posteriores a la muerte.

El personaje debía reproducirse tal cual se veía, sin ninguna idealización ni aditamento que deslegitimara su real apariencia cuando todavía estaba vivo. Así, la veritas era una de las dos cualidades que más se apreciaba en el retrato funerario. Después el retrato se llevó a la representación de los personajes vivos, eso sí, sin perder la veritas, con lo cual los romanos empezaron a desarrollar una serie de escuelas especializadas en el arte del retrato. La gravitas se refiere a la cualidad de la dignidad, el deber y la seriedad exenta de toda frivolidad que los personajes retratados debían mostrar mediante la pose y la actitud.

Esto constituye una clara diferencia con el arte griego, más idealista y proclive a la fantasía, sobre todo durante la época helenística. Los romanos, a diferencia de los griegos, reservaban para los retratos su aprecio por la realidad objetiva en lo que se refiere a la representación de las personas. El romano, más práctico y realista que el griego, prefería inmortalizar a la persona con todos sus accidentes, que presentar una imagen fantasiosa que distorsionara la entereza de su carácter y sus valores.

El Estilo Pompeyano

Dentro del período de madurez de la pintura romana se encuentra el llamado “Estilo Pompeyano”, cuyas características derivan del análisis de las pinturas encontradas en las ruinas de Pompeya y Herculano, ciudades destruidas por la erupción del volcán Vesubio en el año 79 D.C. Gracias a las cenizas que cubrieron a las dos ciudades se pudo conservar en un magnífico estado de conservación una serie de murales y mosaicos, la mayoría de gran calidad, las cuales han sido estudiadas exhaustivamente desde su descubrimiento en el siglo XVIII.

El Estilo Pompeyano se distingue por la gran delicadeza de su dibujo, realizado con gran virtuosismo y también por un notorio contraste de luces y matices, en el cual algunos han visto ciertas semejanzas con ciertas escuelas pictóricas modernas, sobre todo con los impresionistas. La sociedad pompeyana gozaba de una vida placentera y una economía floreciente, gracias a que la ciudad se había convertido en una especie de destino turístico para los romanos adinerados, que pasaban algunas épocas del año en ella y sus alrededores y construyeron numerosas villas de placer, circos, teatros y otros edificios públicos.

Safo o la poetisa de Pompeya

Por ello se advierte en la pintura pompeyana cierta frivolidad y elegancia en cuanto a su expresión plástica, que era predominantemente decorativa. Pero hubo notorias excepciones como el del magnífico ‘retrato del panadero Terentius Neo y su esposa’ un ejemplo de pintura al fresco realizada posiblemente entre los años 20-30 d.C.

Retrato del panadero Terentius Neo y su esposa
Retrato del panadero Terentius Neo y su esposa

Debido a un error en la interpretación de un letrero que se ubicaba en la entrada a la casa donde se encontró el fresco que se presenta en esta entrega siempre ha sido conocido como ‘Retrato de Paquio Próculo y su mujer’, lo que se ha comprobado que es incorrecto. En realidad, es un retrato de Terentius Neo, panadero de la ciudad de Pompeya y de su esposa, de la cual no sabemos su nombre. La confusión se aclaró cuando se pudo comprobar que el letrero con el nombre de Paquio Próculo era en realidad un reclamo publicitario de parte de este individuo para ser elegido como funcionario de la ciudad.

Este retrato doble es muestra de las mejores cualidades de una pintura que floreció bajo los auspicios de una Roma en su mejor época.

El retrato mural de Complutum

Fuente: National Geographic

Un ejemplo de retrato mural mucho más cercano lo encontramos en la ciudad romana de Complutum, la actual Alcalá de Henares en Madrid. Concretamente en la conocida como ‘Casa de los grifos’. Esta espectacular casa señorial en la ciudad romana de Complutum, en las cercanías de Madrid, que recibe este nombre por las pinturas de estos animales mitológicos, mitad águila y mitad león, que decoraban algunos de sus muros, ha proporcionado importantes vestigios de pinturas murales. Entre ellas, los arqueólogos han unido los fragmentos de una pintura desprendida de uno de los muros, localizados en 2012, y han logrado recomponer el retrato de una mujer, tal vez la propietaria de la casa.

Casa de los grifos, Complutum
Casa de los grifos, Complutum

Tras años de estudios, y de intentar pacientemente reunir estos fragmentos, la arqueóloga Ana Lucía Sánchez ha logrado reconstruir el retrato de una mujer (posiblemente el primer retrato histórico hallado en la zona) que observa directamente al espectador. “Es una pieza muy interesante porque forma parte de un conjunto más amplio de una habitación de la Casa de los Grifos.

Retrato de la Dama Romana de Complutum
Retrato de la Dama Romana de Complutum

Se trataría de una pequeña estancia que, según nuestra hipótesis actual, hacías las veces de sala de recepción para reuniones intelectuales y religiosas de la propietaria de la casa quien, además, posiblemente, sería la señora del retrato”, afirma el jefe del servicio de arqueología de Alcalá de Henares, Sebastián Rascón. “El primer hallazgo físico del retrato lo encontramos cuando hacemos la excavación del año 2012, que fue una intervención del Ayuntamiento. El trabajo de investigación lo dirigió Ana Lucía Sánchez, nuestra arqueóloga en los trabajos de restauración. Pero es un trabajo muy lento porque cuando recuperas la pintura mural de una habitación tienes un nivel de fragmentación muy grande. Es, en realidad, un puzle gigantesco que te va dando una idea de lo que tienes según lo vas completando”

Los retratos de El Fayum

Fuente: wikipedia  

Pero dentro del retrato romano, sin duda la muestra más numerosa y espectacular la encontramos en los retratos de El Fayum. Estos retratos de El Fayun o simplemente retratos de momias, son términos modernos que se refieren a un tipo de retrato naturalista pintado sobre tablas de diferentes tipos de maderas o sobre telas, que cubren el rostro de muchas momias de la provincia romana de Egipto. Pertenecen a la tradición de pintura en tabla, una de las formas de arte más respetadas en el mundo clásico. De hecho, los retratos de El Fayum son el único gran conjunto de arte de esa tradición, con alrededor de mil ejemplares, que ha perdurado y que fue continuada en las tradiciones bizantina y occidental en el mundo posclásico, incluyendo la tradicional local de iconografía copta en Egipto.

Retrato de El Fayum

Los retratos de momia han sido encontrados a lo largo de todo Egipto, pero son más comunes en la región de Fayum, y en particular es famosa la necrópolis de Hawara, por ello el nombre; aunque los ‘retratos de El Fayum’ son considerados más como descripción estilística que geográfica. Si bien los casos de pinturas de momias datan de la época faraónica, los retratos de momias de El Fayum fueron una innovación fechada en los tiempos de la ocupación romana de Egipto. ​ Datan del período romano y, aunque la datación es controvertida, abarcan de mediados del siglo I a. C. hasta el siglo IV.

Retrato de El Fayum

La mayoría de los retratos se encontraron, y se conservan, separados de su emplazamiento original que, como demuestran los ejemplos existentes, era justo encima de los rostros de los individuos que se momificaban para su enterramiento, sujetos entre las bandas de tela (o cartonaje) que envolvían los cuerpos. Casi todos han sido actualmente separados de las momias. ​ Normalmente, representan a una sola persona, mostrando el rostro o la cabeza y el torso superior, vista frontalmente.

Retrato de El Fayum

En términos de tradición artística, la imagen deriva claramente más de las tradiciones greco-romanas que de las egipcias. La población de la zona de El Fayum creció por la gran afluencia de inmigrantes griegos durante el período helenístico, inicialmente por soldados veteranos que se asentaron en la zona.3​ Se pueden distinguir dos grupos de retratos de acuerdo a la técnica: uno de pintura encáustica (con cera); otro en pintura al temple, siendo la última normalmente la de mayor calidad.

Retrato de El Fayum

En la actualidad, se conocen alrededor de 900 retratos de momias. ​ La mayor parte de ellos fueron encontrados en las necrópolis de El Fayum. Debido al clima cálido y seco de Egipto, las pinturas suelen estar bien preservadas e incluso, a menudo, conservan sus colores brillantes.

Retrato de El Fayum en su momia

Representan un lugar de encuentro entre la pintura griega, la pintura y el arte realista romanos y la religión del Antiguo Egipto. Por las creencias consolidadas de los egipcios en el tránsito al más allá, era necesario que sus retratos fuesen lo más reales posibles con la finalidad de ser fehacientemente reconocidos después de la muerte. Dan la sensación de ser imágenes en tránsito, su importancia reside en la mirada ausente y ojos marcadamente agrandados que, aunque no es frontal del todo, sugiere e intenta expresar una vida interior, como si estuviesen al mismo tiempo aquí y allí.

Retrato de El Fayum

Un ejemplo: el retrato romano de Cayo Casio Silano

Una muestra del impresionante trabajo de MV Arte y de como podría ser vuestro retrato romano, es el que os mostramos a continuación. El retrato en el que Jaime, un habitante actual de la ciudad de Alcalá de Henares se convierte en Cayo Casio Silano un ciudadano romano de la ciudad de Complutum, un legionario romano (milite) del siglo I d.C. era que servía en una cohorte destacada de la Legio XX Gemina.

Retrato de Cayo Casio Silano, replica de retrato en caustica sobre madera
Retrato de Cayo Casio Silano, réplica de retrato en caustica sobre madera
Foto original para la realización de la replica del retrato romano
Foto original para la realización de la réplica del retrato romano

Para la realización del retrato, los autores se basaron en una fotografía proporcionada por el cliente, de la cual realizaron el trabajo artístico de adaptación a los estilos que hemos ido comentando de Pompeya, Complutum y el Fayum para reconstruir como sería un retrato autentico de un personaje del primer siglo de nuestra era.

El retrato romano de Apión

Realizado como los históricos en Caustica (ceras) sobre madera, este retrato de un militar se basa en la evidencia de que los militares romanos podrían encargar retratos tanto como para uso personal como para enviárselo a sus familiares como queda atestiguado por una carta escrita en el siglo II por un joven llamado Apión, natural de un pueblo de Egipto.

Apión se alistó en el ejército romano en Alejandría y se subió a un barco, que zarpó rumbo a Italia. Tras una azarosa travesía, tan pronto como el joven llegó al puerto de Misenum, la principal base naval militar romana, cerca de Nápoles, y le fueron entregados su uniforme militar y su primera paga, fue a hacerse su retrato, que mandó a su familia con la siguiente carta escrita en griego probablemente por un escriba profesional:

Apión a su señor y padre Epimachos:

¡Saludos!

En primer lugar, espero que se encuentre bien de salud y que las cosas vayan bien para Vd., para mi hermana y su hija, y para mi hermano. Doy las gracias a Serapis por salvarme la vida cuando, justo al principio, pasé tanto peligro en el mar.

Cuando llegué a Misenum recibí tres monedas de oro del emperador para gastos, y todo me va pero muy bien.

Por favor, señor padre, escriba y cuénteme sobre su salud, luego sobre mis hermanos, y también para que pueda besar su mano por haberme educado bien y en consecuencia pueda esperar una rápida promoción, si los dioses quieren. Dé recuerdos a Capitón y a mi hermano y hermana, y a Serenilla y a mis amigos.

Les envío un pequeño retrato a través de Euktemon.

Mi nuevo nombre romano es Antonius Maximus.

Este emotivo testimonio de hace 2000 años nos hace pensar, a los que tenemos más edad, en la típica foto de “la mili” que todos los reclutas nos hacíamos al comenzar el servicio militar para que nuestras familias nos vieran orgullosos con nuestro flamante uniforme de soldado.

En el retrato que nos ocupa Silano, muestra con orgullo símbolos de su condición de militar, el sagun o característica capa militar que viste y su anillo sello con la inscripción de la legión en la que sirve, la X y el símbolo del toro distintivo de las legiones fundadas por Julio Cesar.

Detalle de la réplica de retrato romano

Porta y muestra también (como en los ejemplos del retrato de Pompeya o como queda atestiguado en numerosas estelas fúnebres de legionarios romanos) una tabla de cera (tabula cerata) y un punzón para escribir y borrar (stilus) señalando su capacidad para leer y escribir como símbolo de su estatus o rango dentro de la legión.

Detalle de la réplica de retrato romano
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