Iglesia de San Martin de Valdilecha (Madrid). Monumentos arquitectónicos 1

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Iglesia de San Martin de Valdilecha (Madrid) Monumentos arquitectónicos 1, nos habla en profundidad de todos los aspectos de la Iglesia Parroquial San Martín de Valdilecha que construida en el siglo XIII, de estilo gótico-mudéjar, es uno de los pocos ejemplos de este estilo arquitectónico que quedan en la Comunidad de Madrid.

Autor: VV.AA.

Nº de páginas: 154

Edita: Servicios de Extensión Cultural y Divulgación Diputación Provincial de Madrid

ISSN: 84-500-4865-6

Lengua: CASTELLANO

Agotado

Descripción

Iglesia de San Martin de Valdilecha (Madrid). Monumentos arquitectónicos 1, nos habla en profundidad de todos los aspectos de la Iglesia Parroquial San Martín de Valdilecha que construida en el siglo XIII, de estilo gótico-mudéjar, es uno de los pocos ejemplos de este estilo arquitectónico que quedan en la Comunidad de Madrid.

Iglesia de San Martin de Valdilecha (Madrid) o más concretamente la Iglesia Parroquial San Martín de Valdilecha fue construida en el siglo XIII, de estilo gótico-mudéjar, siendo uno de los pocos ejemplos de este estilo arquitectónico que quedan en la Comunidad de Madrid.

Ya hemos avanzado que dicha primitiva iglesia se construye en dependencia de modelos arquitectónicos del mudéjar toledano. Es en especial la antigua mezquita y luego ermita del Cristo de la Luz la obra que parece ser más influyente en la modelación del ábside de nuestra iglesia. La piedra, en combinación con el ladrillo, son los dos materiales que aquí se utilizan.

El exterior del ábside —que está orientado el este— puede admirarse bien desde el atrio de la iglesia y desde la calle Fray Luis, y nos muestra en su centro una ventana estrecha, de las llamadas saeteras, que se ha beneficiado considerablemente de la restauración (por cierto, premio Nacional)de que fue objeto el monumento a fines de los años 70 y que se muestra rodeada de un triple arco: el interior o marco de la ventana es un mínimo arco de medio punto, el medieval es de herradura ojival, y el exterior es de herradura ojival lobulado, estando el conjunto a su vez rodeado de un marco de ladrillos.

Otra ventana exactamente igual a ésta puede verse en el lateral meridional del ábside, y una tercera, idéntica, existía en el primitivo edificio, que ahora ya no puede verse, porque ese lateral septentrional del ábside está oculto por la adición del edificio de la sacristía. El color ocre pálido de los ladrillos contrasta armónicamente con el blanco grisáceo de la caliza. Bajo el tejado corre una cornisa de ladrillo con salientes escalonados; y más abajo, el adorno de una línea de esquinillas para intercalar un saliente cuadrangular.

El espectador atento podrá distinguir en una de las piedras trazada una cruz griega, signo que probablemente formaba parte de un primitivo Via Crucis.

Aún en la subsiguiente pared meridional, en el exterior del ante ábside, se conservan dos ventanas pequeñas de medio punto, en ladrillo, que correspondían al primitivo mudéjar.

Lo interesante son las pinturas al fresco que decoran el interior del ábside, sólo parcialmente conservadas y conocidas a raíz de un fortuito descubrimiento a mediados de los setenta y de su posterior restauración a instancias de la Dirección General de Bellas Artes.

Muestra la decoración pictórica en su parte alta, a saber, en la bóveda, la figura del Pantocrátor o Cristo sentado en un gran sillón y encerrado en la mandorla u óvalo almendrado. Se ha perdido la parte superior y sólo pueden verse con nitidez la parte de la piernas, cubiertas por una túnica rojiza y por un manto blanco, y los pies descalzos; alrededor de Cristo y dentro aún de la mandorla destaca el cielo azul salpicado de estrellas y planetas diminutos. Acudir al magnífico Pantocrátor de la iglesia leridana de Tahull puede ser un buen recurso para completar mentalmente las partes que faltan, y en especial el rostro ausente de la figura central.

A los lados del Pantocrátor y rozando su mandorla, se conservan en la parte inferior del mismo, aunque incompletas, las figuras simbólicas de los evangelistas San Marcos (el león alado: en la parte inferior izquierda) y San Lucas (el toro alado: en la parte inferior derecha). Por arriba, en la parte derecha, aún quedan restos del águila, símbolo de San Juan, pero apenas nada puede verse del símbolo de San Mateo, el ángel. Dos ángeles, sin embargo, bordean la escena a derecha e izquierda de los que se han conservado una buena parte, especialmente del que se sitúa a la derecha del conjunto, con la curiosidad de las babuchas negras que calzan sus pies.

Más abajo de la bóveda corre, rodeando a ambos lados la ventana central, que es de medio punto, una sucesión de arcos ciegos de herradura ojivales, que son marcos en cuyo interior quedan débiles restos de la representación de un apostalado (sin duda incompleto, pues sólo hay 8 arcos, cuatro a cada lado de la ventana central). Tiene cada apóstol en la parte superior escrito su nombre en latín y se pueden aún leer los de Pedro, Pablo, Andrés y Simón. Las figuras elevan su mirada hacia arriba, hacia el Cristo de la bóveda.

En la parte inferior, de la que no quedan rastros pictóricos ningunos, corre un friso de arcos de medio punto entrelazados. Las paredes que prolongan el ábside hacia la nave central (ante ábside) muestran también haber estado pintadas, y de dichas pinturas queda algún que otro no desdeñable vestigio.

Esa nave central era la única que constituía el primitivo templo, ampliado en el siglo XVII con la nave septentrional, la sacristía, el coro a los pies de la iglesia y la nueva torre, que sustituiría a la del antiguo templo. Con posterioridad se construyó la actual nave meridional.

Lo que hoy es atrio era entonces, según se acostumbraba. el cementerio, situado detrás de la iglesia porque la entrada principal estaba por el lado norte.

Las excavaciones realizadas como colofón de la restauración en el suelo del ábside de la iglesia han distinguido diferentes pisos en el mismo y han descubierto también enterramientos en las zonas laterales. Todo lo cual puede contemplarse ahora, puesto que se ha dejado al descubierto para tal fin.

Entre las imágenes que alberga la iglesia en la actualidad destaca por su antigüedad el Cristo crucificado que preside el altar, maravillosa talla del siglo XVII.

Además del edificio de la iglesia, hay que constar como monumento de una cierta antigüedad e importancia con la ermita de la Virgen de la Oliva, que parece remontar en su estado actual al XVIII, pero en cuyo lugar existía ya previamente otra construcción que cumplía la misma función (ya en el XVI tenemos de ella testimonio)

Para ver interiormente estos monumentos hay que esperar a los momentos en que por razones de culto se abren (la iglesia los sábados, a partir de las siete, y los domingos, a partir de las doce),o bien acudir al párroco, cuya vivienda está próxima al templo. En cualquier caso, el teléfono de la parroquia es el siguiente: 91.873.83.85.

Fuente: Ayuntamiento Valdilecha

Autor: VV.AA.

Edita: Servicios de Extensión Cultural y Divulgación Diputación Provincial de Madrid

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